,

España se queda en la línea de salida en la carrera industrial de las baterías eléctricas

A pesar de ser un referente global en la industria del motor, nuestro país apenas ha dado pasos en un nicho estratégico para la nueva movilidad y que moverá, solo en Europa, 250.000 millones al año a partir de 2025.

Su presencia en las carreteras es todavía minoritaria frente al coche tradicional, pero cada vez hay menos dudas de que está llamado a abanderar el futuro de la movilidad a medio y largo plazo. El vehículo eléctrico, piedra angular para la descarbonización del transporte, pisa el acelerador ante los compromisos medioambientales fijados por la Comisión Europea y los propios gobiernos nacionales. La industria automovilística del Viejo Continente es consciente de ello y lleva años inmersa en el desarrollo de modelos cero emisiones, pero hay un aspecto en el que se ha quedado descolgada: las baterías. La cuota europea de fabricación a escala mundial es de solo el 3%, mientras que Asia acapara el 85%.

Bruselas ya ha tomado medidas para tratar de romper la hegemonía casi absoluta del continente asiático en este mercado. Hace tres años puso en marcha la Alianza Europea de Baterías con el objetivo de unir fuerzas y no depender tecnológicamente de países competidores. En el marco de ese acuerdo, aprobó el pasado mes de diciembre el primer gran proyecto paneuropeo para la investigación y desarrollo en el ámbito de las baterías, promovido por Bélgica, Finlandia, Francia, Alemania, Italia, Polonia y Suecia, que contemplaba un paquete de ayudas de Estado de 3.200 millones de euros y que culminará en 2031. Una iniciativa de la que España quedó excluida, aunque sí participará en una segunda fase liderada por Alemania. Y es que el Ejecutivo comunitario tiene claro que las baterías son una cadena de valor estratégica y que pueden convertirse en un elemento clave para la competitividad y el liderazgo industriales de la Unión Europea, en particular en el sector del automóvil. Su potencial es grande: se estima que el mercado de baterías moverá 250.000 millones de euros anuales a partir de 2025 –para ello será necesario instalar de 10 a 20 «gigafábricas» en Europa entre 2023 y 2025– y generará un millón de empleos en 2023.

«Está claro que el vehículo eléctrico es el mercado emergente en el sector de la automoción y todos estos coches necesitan baterías. Por tanto, son el nuevo océano azul de la automoción», asegura Vicente Rodríguez Rodríguez, profesor del Máster en Investigación de Mercados de la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR).

Solo el 3% de las baterías para coches eléctricos se produce actualmente en Europa

Hoy la cuota de mercado de los coches eléctricos en España es del 1,72%, pero cuando se alcance la paridad, es decir, cuando el precio se equipare al de los coches de combustión, la cifra irá incrementándose. Y España necesita estar preparada. «La reconversión de la industria del automóvil, que se producirá de aquí a cinco o diez años, va a ser muy dura porque de ella dependen numerosas familias y están en riesgo millones de euros. La producción de baterías es un elemento necesario para pasar de esa industria tradicional a una más sostenible», subraya Pablo Frías, director del Observatorio del Vehículo Eléctrico y Movilidad Sostenible de la Universidad Pontificia Comillas.

Pero lo cierto es que España, un referente en el sector de la automoción (es el noveno fabricante mundial de vehículos y el segundo productor europeo), está totalmente desposicionada en la batalla por hacerse con el liderazgo mundial, ya que no cuenta con ninguna fábrica dedicada a la producción de estos componentes. «China, Corea del Sur y Estados Unidos han sabido polarizar el mercado y, por el momento, son la referencia en la fabricación de baterías. Quedarse fuera de ese mercado podría suponer la deslocalización de esta industria y quedar a merced de los fabricantes fuera de la UE», advierte José López-Tafall, director general de la Asociación Española de Fabricantes de Automóviles y Camiones (Anfac).

Algo que un país en el que la industria de la automoción representa el 10% de la riqueza nacional y el 9% del empleo, no puede permitirse. «La batería eléctrica supone entre el 35 y 40% del coste de fabricación de un vehículo, y teniendo en cuenta que esta tecnología va a ser un elemento clave para la movilidad es necesario que atraigamos este tipo de inversiones para mantenernos competitivos y a la vanguardia en el sector», destaca, al tiempo que recuerda que desde Europa se van a canalizar una serie de fondos de reconstrucción que «tenemos que aprovechar para maximizar la competitividad de nuestra industria».

La industria de la automoción supone el 10% del PIB español y el 9% del empleo

Los beneficios que aportaría a nuestro país contar con plantas dedicadas a la producción de baterías son muchos. «España fabrica vehículos eléctricos y tiene la segunda mina de litio más grande Europa (en San José Valdeflórez, Cáceres) con capacidad para dar servicio a más de 10 millones de vehículos. Implementar una fábrica de baterías cerraría el círculo industrial de la movilidad eléctrica, lo que supondría una gran ventaja desde la perspectiva medioambiental, pero también sería un aliciente añadido para que España sea el destino para la fabricación de nuevos coches eléctricos», indica Arturo Pérez de Lucia, director general de la Asociación Empresarial para el Desarrollo e Impulso del Vehículo Eléctrico (Aedive).

También mejoraría la logística. «El transporte de estos componentes a largas distancias es difícil por tamaño y peso. La logística se complica y se encarece, por lo que tener una fábrica ubicada en nuestro territorio nos daría una importante ventaja competitiva», señala López-Tafall.

Efecto tractor
Pero hay más razones que justifican la necesidad de acelerar en la apuesta por la producción de baterías en España. «Estas instalaciones beneficiarían al sector industrial en su conjunto por el efecto tractor en todas las empresas de la cadena de valor de baterías: materias primas y productos intermedios, componentes estructurales, eléctricos, electrónicos, para la gestión térmica, etc. Las empresas nacionales podrían posicionarse tecnológicamente para competir en otros mercados, en un sector en el que se compite a nivel global», explica María Luisa Soria, directora de Relaciones Institucionales e Innovación de la Asociación Española de Proveedores de Automoción (Sernauto).

El desarrollo de factorías dedicadas a las baterías en suelo nacional o europeo permitiría, además, reducir la vulnerabilidad ante posibles interrupciones en la cadena de suministro, un problema que ya ha afectado a gigantes como Audi. El año pasado y a principios de este 2020, la marca de los cuatro aros se vio obligada a suspender de forma temporal la producción de su modelo E-tron por la falta de celdas para las baterías por parte de LG Chem, encargado de suministrarle las piezas. «Igual que ahora cada vez que hay un problema en Oriente Medio se dispara el precio del combustible, si Asia afronta algún contratiempo o decide subir el precio de las baterías, lo tendremos que asumir», alerta Pablo Frías.

Captación de inversiones
Si bien es cierto que las fuentes consultadas creen que España tiene margen para reaccionar, el camino será largo debido a las ingentes inversiones –entre 1.000 y 20.000 millones de euros– que requiere una planta de baterías. Existen, no obstante, algunos proyectos embrionarios que miran a nuestro país. La multinacional francesa IDEC Group, por ejemplo, ha mostrado su interés en ubicar una fábrica de baterías eléctricas en el futuro polígono del Llano de La Pasiega (Piélagos, Cantabria) que generaría, en inicio, 3.000 puestos de trabajo. Por otro lado, la surcoreana LG Chem estaría dispuesta a convertir las instalaciones de Nissan en la Zona Franca en una fábrica de baterías eléctricas, unos terrenos que también habrían despertado el interés de la multinacional francesa Schneider Electric.

«El factor logístico es muy importante. Que en España estén factorías de los mayores fabricantes de Europa casa muy bien con que próximamente se instale una fábrica de baterías que haga que el proceso de “just-in-time” funcione y se pueda desarrollar», apunta Luis Marquina, presidente de la Asociación Empresarial de Pilas, Baterías y Almacenamiento Energético (Aepibal). Otro punto a favor es el talento. «Gracias a la industria del automóvil tenemos un staff técnico muy especializado en la fabricación y eso es algo que nos hace diferenciales», dice Pablo Frías. Pero también hay aspectos que juegan en contra. «Por cuestiones regulatorias en materia de extracción de los minerales básicos para la construcción de las baterías nos hemos visto rezagados», lamenta López-Tafall, de Anfac. Otra de las preocupaciones es la imagen de país que se está dando. «Nuestros costes son más bajos que en otros lugares europeos, pero siempre aparecemos en la prensa por las cuestiones políticas. Necesitamos no hacer ruidos tontos y centrarnos en los temas económicos y tecnológicos», defiende Pedro Nueno, presidente fundador de los encuentros IESE Auto. España encara su última baza para subirse al tren en marcha de la producción de baterías y explotar una oportunidad de oro que hasta ahora ha desaprovechado.

A la conquista de la inversión china
El Ministerio de Industria ha dado ya algunos pasos para atraer nuevas inversiones relacionadas con el vehículo eléctrico, como el memorándum de entendimiento alcanzado en enero con la asociación empresarial china EV100, que agrupa a casi 200 empresas del sector de la movilidad electrificada, si bien de momento no se ha traducido en la instalación en España de ninguna factoría, una decisión que, en última instancia, dependería de la iniciativa privada de las empresas.

«El Ministerio realiza esfuerzos durante los últimos meses en la captación de proyectos de la cadena de valor de las baterías, en sentido amplio, desde la exportación y transformación del material extraído hasta el reciclado de la batería y soluciones de segunda vida», comentan desde el departamento que dirige Reyes Maroto. Ponen en valor que España dispone de importantes reservas de materias primas necesarias para la fabricación de baterías (especialmente litio), muy localizadas en la banda que marca la frontera hispano-portuguesa, y cuenta con empresas y centros tecnológicos con experiencia en distintas tecnologías a lo largo de la cadena de valor. «Por esa disponibilidad de recursos naturales, empresas conocedoras de la tecnología, así como por la importancia de nuestro sector de automoción, tanto en componentes como en fabricantes de vehículos, son varios los proyectos que han mostrado interés en nuestro país para la instalación de líneas de producción», añaden.

 

Fuente: ABC

,

El sector del almacenamiento presenta su modelo para el mecanismo de capacidad

Defiende un sistema de mercado centralizado que limite la volatilidad de precios pero que permita incentivar una industria que generaría mucha riqueza.

El sector eléctrico del futuro será uno con una elevada penetración de energías renovables variables como la fotovoltaica y la eólica. Y en ese contexto, si se quiere cumplir con los objetivos del PNIEC, será imprescindible el almacenamiento.

Por eso, es importante definir el modelo de mecanismo de capacidad que se vaya a aprobar en España. AEPIBAL, la Asociación Empresarial de Pilas, Baterías y Almacenamiento Energético, ha presentado al Gobierno su plan para realizar un sistema que se adecúe a las necesidades no solo del sector sino también de los consumidores.

«En el mundo energético todo hay que planearlo a largo plazo pero ahora toda la transición energética que se está produciendo en España se está cociendo», reconoce a Invertia Luis Marquina, recién nombrado presidente de AEPIBAL y director de Relaciones Institucionales de Gran Solar.

«Vamos a tener 24 meses atómicos, donde la regulación va a diseñar cómo son los nuevos modelos de negocio que van a surgir como los agregadores de la demanda, proyectos híbridos, subastas de renovables, renovables con almacenamiento, generación distribuida o comunidades energéticas… Será mucho y muy rápido, pero una vez legislado, cada uno de ellos tendrá su timing».

Pagos por capacidad para el almacenamiento
La patronal del sector del almacenamiento en España reconoce que «queremos generar riqueza pero no hacernos ricos, es decir, que la legislación tiene que incentivar este mercado, donde participen muchos agentes, como inversores, instituciones públicas, desde estatales hasta municipales, o los centros tecnológicos».

Por eso, ante la consulta del Ministerio para la Transición Ecológica para crear un mecanismo que pudiera encajar con todos los agentes interesados, AEPIBAL tiene claro que «el almacenamiento es un back up del sistema, y con las renovables será fundamental».

Además, será necesario que haya 3 GW de almacenamiento de corta capacidad de actuación, «y eso solo lo pueden dar las baterías», puntualiza, «no los bombeos u otro sistema más lento».

Mecanismo centralizado
El mecanismo de capacidad es una necesidad de todo sistema eléctrico para garantizar la adecuación de la flexibilidad, es decir, que el sistema pueda hacer frente a grandes variaciones de la generación provocadas por la no gestionabilidad de las energías renovables.

Con un diseño adecuado, los mecanismos de capacidad permiten evitar los picos de precios al sustituir un flujo de ingresos variable e infrecuente por otro continuo y previsible. Si a la asignación eficiente y a la seguridad de suministro proporcionadas por las subastas de capacidad se les añade menores distorsiones de precios y la posibilidad de reducir los picos de precios, se consigue diseñar un mecanismo más robusto.

En ese sentido y con el objetivo de crear un mercado del almacenamiento sólido, estable y de proyección que actúe como vector industrial del país, AEPIBAL considera que el mejor modelo de Mecanismo de Capacidad para el mercado español es crear un mecanismo centralizado de opciones de confiabilidad.

«Hemos podido comprobar que es un modelo que ya funciona en otros países de manera muy satisfactoria como Italia, Irlanda o en algunos estados del sur de EEUU (ISO-NE)», explica Marquina.

Este sistema permite que el producto de capacidad se asigne mediante subastas tecnológicamente neutras por las que el vendedor de capacidad renuncie a los precios de escasez durante los momentos de estrés del sistema a cambio de tener un sistema de pagos más estable (una opción tipo call junto con un compromiso físico de entrega de energía).

Segundo mercado de capacidad
El objetivo es no depender de un solo pago para que una tecnología sea rentable, de ahí que la propuesta que han presentado al Ministerio también incluya la posibilidad de participar en los servicios de ajuste «y hacer así del almacenamiento un producto más atractivo».

«Tenemos que limitar esa volatilidad de precios que puede hacer un roto al sistema de mercado marginalista que tenemos», añade, «evitar distorsiones de precios, y el modelo de confiabilidad es lo que ofrece».

Es lo que ocurrió en Australia con una distribuidora de electricidad. Tuvo problemas de suministro por los fenómenos meteorológicos y Tesla le ofreció instalar una planta de baterías de 300 MW. Al no tener un precio techo como ocurre en el mercado eléctrico europeo de 180 euros/MWh, consiguió rentabilizar la planta en seis meses, porque su energía se convirtió casi en agua en el desierto. Un activo muy valorado en momentos muy puntuales pero con precios desorbitados.

Hoja de Ruta del Almacenamiento
Y mientras se conoce el detalle de cómo van a ser esos mecanismos de capacidad, el sector sigue esperando la hoja de ruta del Almacenamiento en España. «Ya conocemos la del Hidrógeno, esperamos que de aquí a finales de año podamos conocer la de nuestra industria», explican fuentes del sector.

Además, si España quiere imitar el modelo de la última subasta de Portugal, donde triunfaron los proyectos híbridos, es importante conocer cuál va a ser el recorrido que se va a trazar para que inversores y empresas tomen las decisiones adecuadas.

 

Fuente: El Español

Consulta pública previa relativa a la implementación de mecanismos de capacidad en el sistema eléctrico español

En vista a la última Consulta lanzada por el MITECO, AEPIBAL ha tomado una posición clara como imagen de referente sectorial organizando un Grupo de Trabajo específico consistente en:

•Una sesión zoom abierta en la que dio a conocer el informe de forma muy didáctica para entender qué es el mecanismo de capacidad, cómo se comporta, qué variantes tiene y porqué AEPIBAL toma una determinada posición
•Presentación del documento final

AEPIBAL Consulta Pública Mecanismos Pago Capacidad 25-9-20

Analisis Pagos por Capacidad AEPIBAL FINAL

,

Nuestro presidente Salvador Monroy se entrevista con SMARTGRIDSINFO

SMARTGRIDSINFO: Tras su designación como nuevo presidente de Aepibal, ¿qué objetivos perseguirá al frente de la asociación? ¿A qué retos se enfrenta la entidad en la actualidad? ¿Qué impacto prevén que pueda tener la COVID-19 en el sector del almacenamiento energético?

Salvador Monrroy: La visibilidad de la asociación, pero sobre todo la aportación de valor al sector es el claro objetivo que nos planteamos para el corto y medio plazo.

En relación a los retos son muchos, pero podemos mencionar impulsar una política de descarbonización y el desarrollo en paralelo de las tecnologías de energías limpias, que son claramente los desafíos que desde Aepibal debemos liderar.

Sobre la COVID-19, claramente ya vemos retrasos en planes no solo de nuestro sector sino también en todos los campos de la economía, política y desarrollo tecnológico, entre otros. Sobre esto, cada uno de los entes que participamos de una u otra forma en el desarrollo de cada uno de esos campos, debemos claramente organizarnos para retomar cuanto antes las acciones que lamentablemente a inicios de este año se han visto detenidas. En este sentido, el liderazgo y puesta en común serán clave para que esto avance rápidamente.

SMARTGRIDSINFO: El Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (Miteco) ha llevado a cabo una consulta pública previa de la Estrategia de Almacenamiento. ¿Qué aportaciones presentó Aepibal en la consulta? ¿Cuál es el papel del almacenamiento en el sector eléctrico? ¿Cómo consideran que se podría impulsar su despliegue?

Salvador Monrroy: Desde Aepibal destacamos diferentes consideraciones que creemos que son indispensables para la Estrategia de Almacenamiento. Por un lado, el desarrollo de un marco normativo integral con objetivos claros a conseguir y una definición precisa del almacenamiento y sus servicios. También apostamos por la creación y definición de los roles y responsabilidades del Operador del sistema de almacenamiento, así como por la plasmación de objetivos concretos de almacenamiento en línea con el PNIEC diferenciando por tecnologías, tipo de servicio y ubicación de los activos (FTM y BTM).

Para la Estrategia de Almacenamiento también creemos que es indispensable la consideración del concepto de economía circular y segunda vida, la concreción de las medidas de apoyo a la innovación y desarrollo de tecnologías de almacenamiento, así como el fomento del autoconsumo, la digitalización y la participación ciudadana con la gestión de la demanda a través de la figura del agregador. Además de la promoción de inversiones extranjeras y nacionales gracias a la concreción de modelos de negocio estables y con proyección de futuro.

En cuanto al papel del almacenamiento en el sector eléctrico, que juega un papel vital en la descarbonización de la industria y en la transición energética, debe ser flexible y adaptable a cada uno de los diferentes operadores de red (transporte o distribución); participar con entidad propia en los diferentes mercados eléctricos; diferenciar entre sistemas FTM y sistemas BTM que participen en servicios de red agregados por zonas o unidades de programación; participar de forma activa en la determinación de los requisitos técnicos y en la normativa; y empoderar al ciudadano con las instalaciones de baterías distribuidas en el sector residencial.

Para impulsar el despliegue del almacenamiento, todas las acciones del regulador deberían ir dirigidas a la creación de un mercado de almacenamiento con la confianza de que si esto se produce la inversión y la financiación de proyectos será un éxito.

La Ley de Cambio Climático y Transición Energética considera que 200 mil millones de euros se movilizarán en España en los próximos 10 años. Es una oportunidad inmejorable para que parte de esa inversión ayude a crear, consolidar y expandir un tejido industrial de almacenamiento propio.

No es posible tener un papel tecnológico en el almacenamiento si no hay empresas de fabricación de baterías y componentes instaladas en España. Tenemos la oportunidad para fomentar el desarrollo de tecnología propia, fabricada localmente y generando valor añadido local, con la idea clara de diseñar una economía circular de máxima eficiencia, sostenibilidad y residuos cero.

SMARTGRIDSINFO: La Estrategia de Almacenamiento es uno de los documentos necesarios para alcanzar los objetivos fijados en el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC) 2021-2030. ¿Qué valoración realizan sobre este plan? ¿Cómo ven los objetivos marcados?

Salvador Monrroy: Se trata de una excelente hoja de ruta en la que encaminarnos hacia la transición energética y cumplirla debería convertirse en una prioridad para todos. La puesta en marcha de la Estrategia de Almacenamiento, abordada por el Miteco, se hace necesaria para alcanzar los objetivos fijados en el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC) 2021-2030. Los objetivos planteados son asimismo ambiciosos, pero alcanzables si queremos mejorar la competitividad de los sectores económicos del país y avanzar hacia la consecución de la neutralidad climática en 2050, en línea con la declaración de emergencia climática del Gobierno de España, el Acuerdo de París y el consenso científico y social en torno a la acción climática.

El almacenamiento de energía es la solución técnica al reto de una generación energética 100% renovable, por lo que no hay otro camino hacia la neutralidad climática que pase de largo. No es una cuestión de oportunidades, si la meta es la descarbonización total, almacenar energía es una necesidad.

SMARTGRIDSINFO: También el Gobierno ha remitido recientemente a las Cortes el primer proyecto de Ley de Cambio Climático y Transición Energética (PLCCTE), en el que, entre otras cosas, se crea la figura del titular de almacenamiento como sujeto del sistema eléctrico. ¿Cuál es su valoración sobre este proyecto de ley? ¿Consideran necesaria la actualización integral del marco regulatorio para acelerar la penetración en el mercado de las tecnologías de almacenamiento?

Salvador Monrroy: Mi opinión particular es que una ley de esta magnitud va con años de retraso. Por suerte ya el borrador lo tenemos aquí. Esta ley nos apremia a cumplir objetivos claros como que en el 2050 tengamos neutralidad climática, reducir las emisiones y apostar por las energías renovables entre otros. Debemos ir de la mano con los otros países de Europa, sin ello, realmente será muy difícil cumplir con estos objetivos.

Sobre el marco regulatorio, absolutamente sí. Dicho marco debe ser pragmático en el sentido de no poner trabas burocráticas al almacenamiento. Sin esto, difícilmente podremos avanzar en este campo.

SMARTGRIDSINFO: El ‘Estudio de almacenamiento de energía: contribución a la seguridad del suministro eléctrico en Europa’, publicado recientemente por la Comisión Europea, destaca que las soluciones innovadoras de almacenamiento de energía desempeñarán un papel importante para garantizar la integración de las fuentes de energía renovables en la red en la Unión Europea al menor costo. Desde el punto de vista de Aepibal, ¿qué papel debe cumplir la innovación e investigación en este sentido? ¿Qué herramientas favorecen el almacenamiento energético? ¿Cuál es vuestra visión sobre el sector en el entorno europeo actualmente?

Salvador Monrroy: El papel de la innovación e investigación, que Aepibal está cumpliendo como secretaría técnica de la Plataforma Española de Almacenamiento Energético, BatteryPlat, es el de consolidar a los principales actores españoles que trabajan en todas las tecnologías de almacenamiento energético, en su más amplia acepción incluyendo el almacenamiento electroquímico, químico, térmico, mecánico, y magnético, potenciando una visión común y elaborando una agenda estratégica de investigación para así acelerar el desarrollo innovador del sector.

En función de los requisitos específicos que se necesitan para asegurar la continuidad y calidad del suministro, actualmente existen distintas tecnologías de baterías en diferente grado de madurez que, para complementar la solución final de acuerdo con sus características específicas, precisan del desarrollo tecnológico de baterías con comportamientos y rendimientos diferentes.

En cuanto a las herramientas que favorecen el almacenamiento energético, sin duda alguna destacan las medidas regulatorias y de fomento a la innovación para probar nuevas tecnologías en condiciones reales de operación. En ese sentido el Real Decreto trae consigo buenas noticias porque facilita las autorizaciones administrativas necesarias para los proyectos de innovación.

Y respecto a la última pregunta, a nivel europeo existen muchas iniciativas europeas (Battery2030+, Batteries Europe y EBA250, etc.) que cubren distintos tramos de desarrollo tecnológico, y tanto BatteryPlat como Aepibal están comprometidas en buscar oportunidades para entidades españolas.

SMARTGRIDSINFO: Con todo lo señalado se prevé el inicio de una nueva era en el sector del almacenamiento de energía. ¿Cómo lo afrontarán Aepibal y sus asociados? ¿Qué iniciativas tienen previsto llevar a cabo desde la asociación?

Salvador Monrroy: Aepibal y nuestros asociados están comprometidos con esta nueva etapa. Trabajamos de forma muy dura en que nuestras líneas maestras y estratégicas apunten en la dirección de impulsar y fomentar el almacenamiento energético. Desde nuestro clúster, estamos en contacto permanente con las administraciones y participar activamente en este proceso que, si bien es complejo, debemos llevarlo a cabo conjuntamente con la sociedad.

Ante el dulce momento que está viviendo el sector, la Junta Directiva ha involucrado a todos sus asociados poniendo en marcha un Grupo de Trabajo con el objetivo de diseñar un Plan Estratégico a dos años, en el que se prevé una intensa actividad para crear un marco de trabajo que permita a la asociación consolidarse como la referencia ineludible e indiscutible del sector del almacenamiento en el mundo de la energía en España.

La puesta en marcha de este Plan Estratégico, basado en el crecimiento comercial, coincidirá con la celebración de la Asamblea General prevista para mediados del mes de octubre, en modalidad presencial si las recomendaciones sanitarias así nos lo aconsejan.

 

Fuente: SMARTGRIDSINFO

El sector de las baterías pide al Gobierno la creación de un operador de almacenamiento para participar en el mercado eléctrico y subastas específicas

Concluye el plazo para el proceso de consulta pública previa de la Estrategia de Almacenamiento realizada por el Gobierno y las empresas españolas de almacenamiento reunidas en AEPIBAL proponen una amplia Hoja de Ruta a la que ha tenido acceso El Periódico de la Energía que podría crear un sector competitivo a nivel internacional. Desde su incorporación al mercado eléctrico pasando por su participación en el desarrollo del vehículo eléctrico o en la transformación del sector industrial, el almacenamiento está llamado a ser un vector transversal en todos los sector de la economía.

Entre las medidas propuestas incluyen, además de un marco normativo integral que impulse el sector de almacenamiento en toda su cadena de valor: fabricación, estándares técnicos, reutilización y fin de vida, con objetivos claros a conseguir, la creación de una figura nueva, la de Operador del sistema de almacenamiento o Proveedor de Sistemas de Balance (BSP).

Además, consideran necesario el fomento del autoconsumo con almacenamiento y la fijación de medidas de apoyo a la inversión a corto plazo incluyendo subvenciones temporales, incentivos fiscales u otros mecanismos que permitan la expansión de soluciones.

AEPIBAL explica en su documento que hay que crear un tejido industrial en toda la cadena de valor, con tecnología de almacenamiento propia, concebida, desarrollada y fabricada localmente, con el diseño de una Plan de Acción Industrial que centre las líneas de investigación y acceda a recursos públicos que las promuevan. Por eso, es importante que se definan los estándares técnicos de los diferentes sistemas de almacenamiento para evitar discriminación tecnológica estableciendo las homologaciones que sean necesaria, y que el desarrollo normativo sea claro y se realice según tecnología y servicios.

Y en toda esa cadena de valor, es importante de dónde provienen las materias primas. Por eso, el sector considera fundamental fomentar el autoabastecimiento nacional de las materias primas o componentes básicos.

Otro de los puntos básicos es la incorporación de esta tecnología en el mix eléctrico como una más. De hecho, solicitan que se concreten los roles de los agentes con actividades reguladas (TSO y DSO) que eviten distorsiones en la competencia y que definan los mercados en los que los sistemas de almacenamiento van a participar para poder tener previsibilidad de ingresos, y facilitar su financiación, incluida la estructura fiscal, así como cargos y peajes.

Esa incorporación en el mercado eléctrico debería ir acompañado de una serie de medidas para que fuera efectivo, como poder participar con entidad propia en los diferentes mercados eléctricos, a través de la figura del Operador de Almacenamiento o BSP, poder diferenciar entre sistemas FTM (in front of the meter) y sistemas BTM (behind the meter) que participen en servicios de red agregados por zonas o unidades de programación o dar estabilidad a la red eléctrica a través de la regulación primaria secundaria o terciaria.

También señalan que se debería permitir a los operadores de los sistemas de almacenamiento participar de forma activa en la determinación de los requisitos técnicos y en la normativa unificada de cualificación de gestores, instaladores y sistemas de almacenamiento y además de garantizar la producción renovable ajustando los picos de generación a los picos de demanda para evitar vertidos, habría que empoderar al ciudadano con las instalaciones de almacenamiento distribuidas en el sector residencial ya que moderaría la volatilidad de los precios en el mercado.

Y para que todo el sector tuviera cabida en este nuevo entorno de mercado, piden que se modifique o se creen nuevos procedimientos administrativos para que unidades de almacenamiento inferiores a 1MW puedan participar, de forma agregada, como Operadores de Almacenamiento (BSP) incorporando como instalaciones de estas unidades físicas las instalaciones híbridas fotovoltaica-batería.

Por último ven necesario la convocatoria de subastas con un diseño en el que los pagos garanticen ingresos en el tiempo y conviva con la plena participación de dichos sistemas en la prestación de otros servicios, diferenciando subastas para productos FTM y BTM.

Para AEPIBAL si no hay no hay empresas de fabricación de baterías y componentes instaladas en España, no será posible estar presente en los foros europeos como es Battery Alliance ni poder acceder a todas las vías de financiación que permite la UE.

En definitiva, España debe conseguir un liderazgo tecnológico e industrial del almacenamiento para que se puedan crear puestos de trabajo directos de alta especialización a través de nuevas empresas de base tecnológica, aprovechar las capacidades existentes en los sectores de electrónica de potencia, sistemas de control, fabricación metal-mecánica, sector químico y de los áridos, fabricantes de bienes de equipo (OEMs) para el sector de automoción y para el sector de la construcción o reducir la dependencia tecnológica exterior en componentes básicos de algunas de las tecnologías de almacenamiento como es el caso de las baterías.

 

Fuente de la noticia: Periódico de la Energía

Las baterías como vector de industrialización en Europa

La electrificación de la economía es el camino más corto a hacia la descarbonización. Sustituir combustibles fósiles por electricidad equivale casi siempre a un ahorro de emisiones. Y gracias a la irrupción de las energías renovables, ese ahorro es cada vez más pronunciado. Sin embargo, las energías renovables son intermitentes por naturaleza, lo que complica la tarea de utilizarlas como sustitutas del petróleo, el gas natural o el carbón.

Almacenar electricidad no es fácil ni barato, pero nos dirigimos a un futuro donde el protagonismo de las energías renovables en nuestra matriz energética es cada vez mayor. Por lo tanto, vamos a necesitar la energía en un tiempo y/o ubicación diferentes al tiempo y lugar en los que se genera. Y las baterías son un elemento esencial, casi imprescindible, para hacer eso posible. El sector de las baterías va a ser clave en las próximas décadas y va a mover miles de millones de euros. Y en esta carrera industrial, España está perdiendo el tren.

Baterías de litio, un negocio que no para de crecer

Es cierto que las baterías electroquímicas no son la única forma de almacenar energía. Existen otras como las centrales hidroeléctricas de bombeo, el almacenamiento en forma de calor e incluso, de cara a futuro, el hidrógeno. No obstante, ninguna puede ofrecer actualmente las características de sencillez, precio y escalabilidad que ofrecen las baterías. Una batería correctamente dimensionada es capaz de alimentar desde un pequeño dispositivo móvil, pasando por un coche, hasta cientos de viviendas.

Si nos centramos en la automoción, las baterías son hoy en día (con permiso del hidrógeno que tendrá su sitio a medio-largo plazo), la única alternativa real de bajas emisiones a los combustibles fósiles.

«En automoción las baterías son actualmente la única alternativa de bajas emisiones a los combustibles fósiles»

Por todos estos motivos, las previsiones de Bloomberg apuntan que el mercado de las baterías aumentará desde los 25.000 millones de dólares actuales a 120.000 en el año 2030, empujado por el crecimiento del coche eléctrico. Y la carrera internacional por quedarse con la mayor parte posible de ese pastel ya ha comenzado. Una carrera, por cierto, en la que los países asiáticos llevan mucha ventaja.

 

Para conocer la realidad de la industria de las baterías en nuestro país, hemos hablado con diferentes agentes del sector a través de AEPIBAL (Asociación Empresarial de Pilas, Baterías y Almacenamiento Energético) para qué nos cuenten de primera mano cómo ven el presente y futuro de las baterías en España.

 

España, un liderazgo en automoción que corre peligro

La industria de la automoción es uno de los motores de la economía nacional. Agrupa el 8,6% del Producto Interior Bruto (PIB) y emplea a nada menos que el 9% de la población activa, según datos de Anfac. En territorio español hay un total de 17 fábricas (16 si descontamos a Nissan Barcelona) que produjeron 2.819.565 millones de vehículos en 2018, y que colocan a España como noveno fabricante mundial y segundo a nivel europeo. Además, es un sector clave en la balanza comercial, siendo responsable del 18% de las exportaciones totales de España.

El sector de la automoción se enfrenta en estos momentos al que es probablemente el mayor reto de su historia: la electrificación. Con la excepción de los camiones, que dadas las limitaciones de la tecnología actual llevan un ritmo más lento, la tendencia del mercado es de electrificar todos los vehículos en mayor o menor medida, empujados por las normativas europeas de emisiones. Y lo que tienen en común los coches electrificados, sean híbridos, híbridos enchufables o 100% eléctricos, es que todos equipan baterías.

Las baterías son, de hecho, uno de los componentes clave y más costosos de estos coches, sobre todo en el caso de los híbridos echufables y 100% eléctricos, pudiendo llegar hasta el 40% del valor en el caso de los últimos.

Al contrario que con el resto de piezas y componentes, donde España es una potencia mundial, no hay grandes empresas nacionales fabricantes de baterías. Un problema, por cierto, compartido con el resto del viejo continente. Según datos de la Asociación Española de Proveedores de Automoción (Sernauto) solo el 3% de las baterías se producen actualmente en países europeos.

Por el momento, Asia lleva la delantera: China (con el 80 % de la producción), Corea y Japón abarcan la mayoría de la capacidad mundial de fabricación. Y que el componente más caro y con más valor añadido se fabrique fuera de España, y de Europa, no es una buena noticia.

Aun con todo, España sigue siendo un líder en fabricación de coches, por lo que muchos fabricantes están apostando por nuestro país para fabricar sus turismos electrificados. Es el caso del Peugeot e-2008 en Vigo y el Opel Corsa-e en Figueruelas (ambos 100% eléctricos), o del Renault Captur PHEV en Palencia, el SEAT León PHEV en Martorell y el Ford Kuga PHEV en Almussafes, entre otros. En cuanto a comerciales, la Citroën Berlingo y Peugeot Partner eléctricas se fabrican en Vigo, la Mercedes eVito en Vitoria y, al menos hasta antes del anuncio del cierre de la fábrica, la Nissan e-NV200 en Barcelona.

«Que el componente más caro y con más valor añadido de un coche eléctrico se fabrique fuera de España, y de Europa, no es una buena noticia»

Esa larga lista de modelos invita a ser optimista, pero no debemos echar las campanas al vuelo. El motivo por el cual la mayoría de estos modelos se fabrican en España es que comparten plataforma con sus homólogos de combustión y por lo tanto, son fabricados en las mismas línea de producción. Se trata de una práctica habitual en la industria, ya que optimiza costes evitando tener que invertir en nuevas cadenas de producción específicas. Tampoco nos podemos olvidar de que por el momento hablamos de coches de nicho que no tienen grandes volúmenes de ventas.

La pregunta que debemos hacernos es qué ocurrirá cuando cuando los coches electrificados copen el grueso de las ventas y estén basados en plataformas específicas para albergar motorizaciones eléctricas. Será entonces cuando el suministro de baterías será clave para la industria.

 

Situación del sector de las baterías en España: fabricación, investigación…

Si queremos continuar siendo una potencia mundial en automoción, lo ideal sería que comenzásemos a prepararnos para ser también proveedores del componente clave de los coches del futuro. Sin embargo, a día de hoy, la situación de nuestro país en fabricación de baterías es testimonial.

Hemos hablado con Cegasa, empresa a la muchos conocereis por la fabricación de pilas (las de toda la vida). Fundada en 1934 y con sede en Vitoria, tiene más de 100 empleados y filiales en Estados Unidos y el Reino Unido. Además, fue una de las empresas pioneras a nivel europeo en la investigación de las baterías de iones litio hace 20 años:

«La posición de España en baterías es realmente débil. No hay demasiadas apuestas reales para la fabricación seriada de estos productos. Si es cierto que existe un numeroso conjunto de start-ups que están diseñando y fabricando, casi artesanalmente baterías, pero teniendo en cuenta que hablamos de un mercado de miles de millones donde los actores son empresas cuya facturación es de mínimo 6 dígitos, la posibilidad de crear un entramado industrial de referencia en el sector en base al modelo de start-up no es, a mi juicio, viable. Las start-up pueden cubrir determinados nichos de mercado de las baterías aportando soluciones que por el bajo tamaño de mercado escapan a las grandes empresas. Esto permitirá tener empresas que sobrevivan, incluso muy dignamente, vendiendo baterías, pero no estaremos creando un sector industrial fuerte y de referencia a nivel de país.»

Donde sí destaca España, nos cuentan desde Cegasa, es en las ingenierías que desarrollan diferentes aplicaciones de baterías, que «son respetadas a nivel internacional para el desarrollo en implementación de proyectos» pero que por desgracia, «no tienen demasiadas opciones para comprar productos de origen nacional».

En cuanto a investigación, desde Cegasa nos hablan de la importancia de tener centros punteros en nuestro país, argumentando que «cuanto más al principio de la cadena de valor estemos, mejor posicionamiento tendremos como país». De esta forma, podremos satisfacer nuestra demanda interna, pero también «generar ingresos aportando tecnología y producto a terceros países».

 

 

España cuenta con centros de investigación como el CIC energiGUNE, que investiga diferentes tecnologías para la obtención de materias primas alternativas al litio que sean abundantes, sostenibles y que cumplan los requisitos de economía circular. Les hemos preguntado acerca de la investigación en este ámbito:

«El incremento de la capacidad de producción en Europa y en particular en nuestro país pasa en gran medida por garantizar la disponibilidad de materias primas, ya que muchas de las empleadas en la fabricación de las celdas de baterías actuales presentan fluctuaciones de suministro, derivan en problemas medioambientales o de seguridad. Desde CIC energiGUNE se trabaja en la optimización de estas materias primas para su uso en baterías, concretamente en tecnologías alternativas al Li-ion y en la producción a escala piloto de baterías en estado sólido. Las tecnologías de estado sólido serán parte imprescindible del vehículo eléctrico del futuro debido a sus importantes prestaciones de seguridad. Por otro lado, en el ADN de las tecnologías desarrolladas por CIC energiGUNE están los conceptos de reducción de costes, de mayores densidades energéticas, de “diseñado para ser reciclado”, de sostenibilidad y de economía circular.»

Al fin y al cabo, la investigación de alto nivel es necesaria para garantizar una cadena de valor de producción de celdas y baterías completa, fuerte y competitiva en Europa.

 

European Battery Alliance: un proyecto común europeo para el desarrollo de baterías

La Unión Europea es consciente de la importancia de las baterías en la transición energética durante las próximas décadas y de la oportunidad de desarrollo industrial que eso supone.

Por eso, en busca de una oportunidad para Europa y con el objetivo de que los países asiáticos no acaparen todo el mercado, desde Bruselas se está impulsado la creación de proyectos paneuropeos para la fabricación de baterías. Estas iniciativas se consideran Proyecto Importante de Interés Común Europeo (IPCEI, por sus siglas en inglés).

Este tipo de operación bien podría recordarnos a Airbus: la creación de un gran consorcio europeo con tamaño suficiente para convertirse un líder a nivel mundial. Uno de los proyectos ya está en marcha, pero del segundo por el momento se conocen pocos detalles.

«La Unión Europea es consciente de la importancia de la oportunidad de desarrollo industrial que suponen las baterías»

La primera de las iniciativas, liderada por Alemania y Francia e integrada por 17 empresas, movilizará 3.200 millones de dinero público a desembolsar por los seis países que participan en el proyecto (Francia, Alemania, Italia, Bélgica, Finlandia y Suecia) y otros 5.000 millones más de capital privado.

España se ha quedado fuera de este primer proyecto en el que participan empresas como Basf, Opel, BMW, Solvay o Endurnce. La iniciativa ya se ha puesto en marcha con la construcción de una gran fábrica de baterías en terreno francés y continuará con una fábrica de similares características en Alemania para mediados de la década.

Donde si participará España es en un segundo consorcio, también liderado por Alemania y con representantes de Francia, Polonia, Finlandia, Italia, Bélgica, Suecia y Eslovaquia así como de una treintena de empresas. Sin embargo, los detalles y el nombre de las compañías que participan en este consorcio todavía se desconoce.

 

Litio: la extracción de materias primas también es una oportunidad

Por mucho que conozcamos a estas baterías por el nombre del elemento químico alcalino, la realidad es que el litio no es la materia principal de la que está compuesta una batería. También contienen cobalto, níquel, grafito, manganeso o aluminio, entre otros.

Sin embargo, dada la creciente demanda de litio provocado por el aumento de la fabricación de baterías, algunos ya lo denominan como el nuevo petróleo blanco. Al menos hasta que consigamos baterías con otras químicas que puedan prescindir de él. De todas formas, tal y como nos indican desde Cegasa, «indudablemente el ciclo tecnológico de las baterías electroquímicas pasa por el litio para las próximas décadas, aunque veremos nuevas formulaciones a medio plazo».

En los últimos tiempo hemos visto cómo el precio del litio ha fluctuado de forma importante, hasta tal punto de llegar a preocupar a algunos fabricantes. Uno de los motivos de esta inestabilidad de precios es que por el momento, la minería de litio se concentra en muy pocos países, y cuando la demanda es alta y el suministro es bajo, los precios tienden a aumentar.

En ese sentido, en muchas partes del mundo se está impulsando la exploración de nuevos yacimientos de este «oro blanco» con el objetivo de suministrar a la industria de la baterías. Y en España contamos con algunos yacimientos que nos podrían convertir en uno de los suministradores de la industria europea. De hecho, nuestro país podría tener, junto a Portugal, una de las mayores reservas de litio del viejo continente.

Desde Kerogen Energy, empresa minera dedicada a la investigación y obtención de recursos minerales metálicos de aplicación en las nuevas tecnologías y las energías renovables, nos dan algunos datos para resaltar la importancia de explotar nuestros propios yacimientos:

«El 20% del litio en Europa se consume en baterías, pero el mayor uso es en la fabricación de vidrio y cerámica donde se usa el 59%, seguido de su uso en grasas y lubricantes (15%). En Europa sólo se produce un 5% del litio que se consume (tanto litio metal como compuestos como el carbonato e hidróxido), siendo el principal país suministrador Chile (78%). El principal productor europeo es Portugal, que en 2017 tenía 6 minas en operación que producían 24.000 toneladas de minerales para la industria del vidrio y la cerámica. Portugal quiere ahora potenciar los yacimientos que tiene y buscar inversores privados.»

Desde Kerogen Energy también hablan de la oportunidad que supone a nivel local, combatiendo la despoblación de las zonas rurales a través de la activación económica y la generación de empleo.

«España podría tener, junto a Portugal, una de las mayores reservas de litio de Europa»

En los últimos tiempos, se ha hablado de Galicia y Extremadura como ubicaciones con potencial para albergar una mina de litio en España. Recientemente se les ha unido otra iniciativa en Badajoz, el yacimiento Las Navas.

Por el momento solo el proyecto cacereño es el más avanzado en los trámites para hacerse realidad. Se trata del proyecto San José – Valdeflórez en Cáceres, ubicado al lado de la ciudad de Cáceres y promovido por la empresa Infinity Lithium. Se trata además del primer proyecto de litio en conseguir financiación europea a través de European Battery Alliance.

Como suele ser habitual en este tipo de proyectos, la polémica está servida. Por un lado, la mina puede ser una fuente de riqueza y empleo, tanto por los puestos de trabajo generados de forma directa como por los indirectos. Por el otro, se enfrenta al rechazo de parte de población por las hipotéticas consecuencias ambientales. En cualquier caso, no se puede negar que el potencial es enorme: la mina podría producir 15.000 toneladas de hidróxido de litio al año que permitirían abastecer a unos 10 millones de coches eléctricos.

 

Fuente de la noticia: Xataka.

Participamos en el encuentro digital organizado por la revista Electroeficiencia

Analizar las novedades y el futuro que le aguarda a la movilidad eléctrica y al almacenamiento energético, considerados como las palancas de impulso de la economía, es el objetivo del nuevo encuentro digital que ha programado Electroeficiencia para este próximo jueves 4 de junio a las 17.00h, en el que participará el Vicepresidente de AEPIBAL, José Carlos Comba.

Mañana jueves toca analizar y avanzar en las tecnologías que vertebrarán la recuperación económica y el futuro del sector. Se trata de visualizar cómo se encuentra el desarrollo de la infraestructura del vehículo eléctrico y el almacenamiento energético, además de valorar qué medidas se deben adoptar para recuperar la actividad: Formación para los instaladores, reindustrialización, Planes impulso, IVA reducido, etc., y todo en un momento clave de nuestro país donde se están aprobando las leyes que definen un futuro más sostenible y descarbonizado.

José Carlos Comba, vicepresidente del clúster AEPIBAL, miembro de SECARTYS, compartirá mesa de debate con Arturo Pérez de Lucía, Gerente de AEDIVE, el clúster que impulsa el vehículo eléctrico, además de Juan de la Cruz y Miguel Ángel Blanco, Ingenieros de la escuela de formación de APIEM, y Alexandra Romero, Product Manager Specialist de Schneider Electric. Un panel de expertos que conforman la mesa de Encuentro Digital de Electroeficiencia, patrocinado por Schneider Electric.

Puedes seguir en directo el debate, HOY jueves 4 de junio a las 17h, en el siguiente enlace de Youtube.

AEPIBAL afianza su compromiso europeo participando en la nueva reunión de ENESA – EUROPEAN NATIONAL ENERGY STORAGE ASSOCIATIONS

El pasado martes, 31 de marzo, Aepibal volvió a reunirse con sus homólogos europeos que, esta vez, tuvo lugar por teleconferencia debido a la crisis sanitaria.

Los principales objetivos, en esta ocasión, han sido englobados por las normativas existentes sobre el sector del almacenamiento energético, los actuales desarrollos del mercado y la exposición de avances que desde cada asociación se están llevando a cabo.

Desde AEPIBAL se hizo referencia al PNIEC que España remitió a Bruselas, ese mismo día, manteniendo el objetivo del 42% de renovables, casi el 40% de mejora de eficiencia energética para la próxima década y el 74% de presencia de energías renovables en el sector eléctrico, con el fin de que el sector eléctrico sea 100% renovable en 2050 tal y como la propia Comisión Europea venía recomendado.

La participaron, a la singular reunión, por parte de las diferentes asociaciones homólogas de AEPIBAL, ha sido superior a las anteriores ocasiones contando con BVES, FME, EASE, EnergyIN, IESA, SBaA, AKU-BAT y ESN, representando a Alemania, Holanda, Europa, Portugal, Irlanda, Eslovaquia, Chequia y Reino Unido respectivamente. La conclusión a la que se llega es que lo que suceda a nivel de la UE afectará al nivel nacional y viceversa por lo que el intercambio de información es primordial ante los grandes desafíos que el almacenamiento de energía se enfrentará en los próximos meses y años.

Entre las actividades expuestas por la EASE está:
• La Comisión de Industria, Investigación y Energía del Parlamento europeo (ITRE) está trabajando en un informe no legislativo, «sobre un enfoque europeo integral del almacenamiento de energía».
• Dentro del marco del European Green Deal se anuncia un ambicioso plan de inversión sostenible para la próxima década, consistente en 100.000 millones de euros para posibilitar la transición a una economía verde. Aparte del apoyo financiero la UE también proporcionará asistencia técnica para ayudar a las personas, las empresas y las regiones más afectadas por la transición hacia la economía verde. Para ello recurrirá al denominado Mecanismo para una Transición Justa, durante el período 2021-2027 en las regiones más afectadas.
• Preparación de la 4ª edición del Energy Storage Global Conference 2020.

Después de la puesta en común de diferentes estrategias que cada país está siguiendo, somos conscientes que es una carrera de fondo, pero también que la unión hace la fuerza y que la colaboración nos dotará de un mayor impulso ante las autoridades, agentes reguladores y administraciones públicas en el objetivo común hacia la descarbonización.

Salvador Monrroy es elegido como nuevo Presidente de AEPIBAL

El pasado martes, 17 de marzo se celebró la Asamblea General de la Asociación vía teleconferencia

La semana pasada Salvador Monrroy Díaz, de Varta Household, fue designado como nuevo Presidente de AEPIBAL. El traspaso de poderes del anterior presidente de la asociación -Joaquín Chacón, de Albufera Energy Storage- a Monroy tuvo lugar durante la celebración de la Asamblea General de AEPIBAL, que se celebró de forma telemática el pasado 17 de marzo.

Salvador Monrroy Díaz cuenta con un bagaje de más de diez años en Varta Household, que lo avalan para liderar AEPIBAL. Cabe señalar que la asociación se enfrenta ahora a nuevos retos planteados por la necesidad de alcanzar la transición hacia un sistema de energía bajo en carbono y más eficiente.

El presidente saliente, Joaquín Chacón, anunció su renuncia en base a la necesidad de máxima dedicación que su empresa, Albufera Energy Storage, requiere en estos momentos. Chacón se despidió con el orgullo de haber formado parte del nacimiento de AEPIBAL en el año 2017 y ofreciendo todo su apoyo al nuevo presidente.

Entre las funciones de Salvador Monrroy como Presidente de AEPIBAL estará liderar la creación de herramientas que favorezcan el almacenamiento energético. Y, con el apoyo de los agentes gubernamentales, dar soluciones a la incertidumbre jurídica en la que nos encontramos. Además, deberá velar por los nuevos modelos de negocio y oportunidades que potencien el sector. Así como crear un plan de acción de desarrollo que permita la gestión de los mercados secundarios de energía.

El cambio en la presidencia de AEPIBAL señala el inicio de una nueva era en la Asociación. Los nuevos asociados no sólo deberán ser parte activa de la actividad, sino convertirse en el centro de la misma. El objetivo máximo será reforzar la posición de los socios en el sector de las baterías y el almacenamiento de energía, incorporando nuevas alianzas que sean decisivas en la hoja de ruta hacia la transición ecológica.

Acerca de AEPIBAL

AEPIBAL nació el año 2017 como la Asociación Española de Pilas, Baterías y Almacenamiento Energético. Su creación llegó coincidiendo con el arranque de la Alianza Europea de Baterías, que marcó el inicio de la nueva era en el sector energético. AEPIBAL es la rama más joven del ecosistema de SECARTYS y aquella que cuenta con más potencial de crecimiento.  

,

BYD se ha reconvertido temporalmente para luchar contra el coronavirus

Ante la propagación incesante del coronavirus -que supera ya los 160.000 casos de contagios en todo el mundo- y la escasez de mascarillas y otros recursos sanitarios preventivos, BYD, el gigante chino de vehículos eléctricos respaldado por el inversor estadounidense Warren Buffett, está fabricando mascarillas en su planta de Shenzhen para combatir el desabastecimiento y lo está haciendo a un ritmo de vértigo: produciendo 5 millones al día.

Esta iniciativa comenzó a finales del pasado mes de enero, cuando en China ya se superaban los 28.000 casos de infección -ahora hay más de 80.000-, creando una nueva línea de producción de la que no salen coches, sino mascarillas y, actualmente, hasta 30.000 botellas de desinfectante para manos.

Con estas cifras que han ido creciendo exponencialmente en solo dos meses, la firma emitió un comunicado en el que asegura haberse convertido en el mayor productor de mascarillas del mundo, «con cientos de empleados trabajando en turnos diurnos y nocturnos junto con máquinas que trabajan las 24 horas», y tiene como objetivo «aliviar la grave escasez que ha afectado a los hospitales y agencias en toda China ante el brote global de COVID-19», detalla el fabricante.

Según informó Reuters, BYD, que también produce baterías para eléctricos, dijo que dará máscaras a sus trabajadores para garantizar una producción normal y suministrará el resto a las personas en Hubei (Wuhan), el epicentro del coronavirus, y a los hospitales y el transporte público.

Una fabricación de mascarillas en tiempo récord

Según detalla la compañía, una de las claves que ha posibilitado tal despliegue ha sido la velocidad con la que se desarrolló el proyecto de creación de mascarillas, en el que trabajaron «3.000 ingenieros para la investigación, desarrollo, diseño, procesamiento y otros roles», de modo que el proceso de I+D de ese producto se completó en tan solo siete días cuando habitualmente supone hasta un mes.

«Una línea de producción de máscaras faciales de alta calidad requiere alrededor de 1.300 piezas para diversos engranajes, cadenas y rodillos, el 90% de las cuales son piezas de fabricación propia de BYD», explicó Sherry Li, manager general de la marca.

La producción de mascarillas de BYD actual equivale a una cuarta parte de la capacidad de fabricación total de China a principios de febrero, no obstante, no es la única entidad perteneciente a otro sector que está volcándose con esta labor.

Por ejemplo, multinacional taiwanesa Foxconn, subsidaria tecnológica de Apple, o SGMW, una empresa conjunta con sede en Guangxi de General Motors, SAIC Motor y un socio local, fabrica alrededor de 2 millones de máscaras por día.