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BYD se ha reconvertido temporalmente para luchar contra el coronavirus

El gigante chino BYD ha pasado de fabricar coches eléctricos a mascarillas para luchar contra la expansión del coronavirus.

Ante la propagación incesante del coronavirus -que supera ya los 160.000 casos de contagios en todo el mundo- y la escasez de mascarillas y otros recursos sanitarios preventivos, BYD, el gigante chino de vehículos eléctricos respaldado por el inversor estadounidense Warren Buffett, está fabricando mascarillas en su planta de Shenzhen para combatir el desabastecimiento y lo está haciendo a un ritmo de vértigo: produciendo 5 millones al día.

Esta iniciativa comenzó a finales del pasado mes de enero, cuando en China ya se superaban los 28.000 casos de infección -ahora hay más de 80.000-, creando una nueva línea de producción de la que no salen coches, sino mascarillas y, actualmente, hasta 30.000 botellas de desinfectante para manos.

Con estas cifras que han ido creciendo exponencialmente en solo dos meses, la firma emitió un comunicado en el que asegura haberse convertido en el mayor productor de mascarillas del mundo, «con cientos de empleados trabajando en turnos diurnos y nocturnos junto con máquinas que trabajan las 24 horas», y tiene como objetivo «aliviar la grave escasez que ha afectado a los hospitales y agencias en toda China ante el brote global de COVID-19», detalla el fabricante.

Según informó Reuters, BYD, que también produce baterías para eléctricos, dijo que dará máscaras a sus trabajadores para garantizar una producción normal y suministrará el resto a las personas en Hubei (Wuhan), el epicentro del coronavirus, y a los hospitales y el transporte público.

Una fabricación de mascarillas en tiempo récord

Según detalla la compañía, una de las claves que ha posibilitado tal despliegue ha sido la velocidad con la que se desarrolló el proyecto de creación de mascarillas, en el que trabajaron «3.000 ingenieros para la investigación, desarrollo, diseño, procesamiento y otros roles», de modo que el proceso de I+D de ese producto se completó en tan solo siete días cuando habitualmente supone hasta un mes.

«Una línea de producción de máscaras faciales de alta calidad requiere alrededor de 1.300 piezas para diversos engranajes, cadenas y rodillos, el 90% de las cuales son piezas de fabricación propia de BYD», explicó Sherry Li, manager general de la marca.

La producción de mascarillas de BYD actual equivale a una cuarta parte de la capacidad de fabricación total de China a principios de febrero, no obstante, no es la única entidad perteneciente a otro sector que está volcándose con esta labor.

Por ejemplo, multinacional taiwanesa Foxconn, subsidaria tecnológica de Apple, o SGMW, una empresa conjunta con sede en Guangxi de General Motors, SAIC Motor y un socio local, fabrica alrededor de 2 millones de máscaras por día.