Con gran asistencia tanto presencial como telemática, el pasado lunes 28 de junio se celebró en Madrid la Asamblea General de AEPIBAL en la que salió elegida la nueva Junta Directiva compuesta por 13 miembros que representan a toda la cadena de valor del almacenamiento.

 

El presidente de AEPIBAL, Luis Marquina (Grupo Gransolar), fue el encargado de conducir la Asamblea General en la cual se aprobaron cambios estatutarios de especial relevancia siendo el más destacado la nueva configuración de la junta por secciones, de tal manera que toda la cadena de valor esté representada. Bajo esta nueva configuración, la junta queda compuesta como sigue: Ignacio Casado (ITE) por la sección de Centros de Investigación, Arturo Pérez de Lucia (AEDIVE), por la sección de Asociaciones, Damián Pérez de Larraya (Gamesa Electric) e Igor Cantero (Cegasa) por la sección de Fabricantes e Integradores, Laura Sanz (Nvision) y Paloma Rodríguez (Isemaren) por la sección de Distribuidores, Proveedores de Servicios y Consultoría, Juan M. Pérez (Envirobat), Gonzalo Torralbo (RECYCLIA) y Jon Asín (BeePlanet Factory) por la sección de Economía Circular, Rocío Palomino (Capital Energy) por la sección de Promotores, Comercializadoras y Utilities. En la misma sesión se nombró vicepresidente de AEPIBAL a Eugenio Domínguez (HESStec).

 La nueva Junta Directiva refuerza el liderazgo sectorial de la asociación e impulsa de una manera muy decidida su plan estratégico que tiene como principal objetivo potenciar y expandir el tejido industrial nacional relacionado con el almacenamiento. Además, supondrá todo un efecto tractor en el que la asociación confía para doblar el número de asociados en los próximos meses, así como establecer acuerdos transversales con agentes sectoriales relacionados con el mundo de la energía.

 Ante el momento histórico en el que nos encontramos, la propuesta de AEPIBAL es la de seguir trabajando por el impulso del almacenamiento energético llamado a ser uno de los pilares clave en el camino hacia la transición energética.

La infraestructura, desarrollada a partir de baterías de segunda vida procedentes de 14 vehículos eléctricos y fabricada con materiales reciclados, permitirá la carga de hasta cuatro coches eléctricos de forma simultánea

Este proyecto permite reducir, además, en un 70% las emisiones de CO2 respecto a una batería nueva

 

Iberdrola avanza en su plan de movilidad sostenible con proyectos innovadores, que además fomentan la economía circular. Esta mañana, de la mano de Beeplanet, se ha instalado el primer sistema de almacenamiento comercial a partir de baterías de segunda vida para alimentar puntos de recarga de vehículo eléctrico. El sistema se ha puesto en marcha en el kilómetro 175 de la A3 Madrid-Valencia (Área 175 del grupo Avanza) y permitirá la carga de hasta cuatro vehículos de forma simultánea.

El proyecto no solo contribuye a impulsar la movilidad sostenible, haciéndola accesible con sistemas de almacenamiento de energía, sino también se alinea con la economía circular y ayuda al desarrollo del sector industrial de baterías en España

El sistema de baterías cuenta con una potencia de 100 kW y una capacidad de 200kWh para dar servicio a una infraestructura que permite la recarga ininterrumpida durante 2 horas a máxima potencia, por lo que se convierte en una solución óptima para aquellas ubicaciones donde no existe potencia de red o es insuficiente y se requiere incrementar la existente. En caso de que las baterías se agoten, el servicio se prestará a la potencia disponible en la red. En esta instalación los puntos de recarga han sido suministrados por Ingeteam.

Este sistema de almacenamiento sostenible constata un cambio en el modelo de fabricación de baterías. Un modelo energético basado en la reutilización de materias primas: desde el contenedor marítimo donde se instala hasta el contenido, las baterías de segunda vida provenientes de 14 vehículos eléctricos. Con esta solución se alarga su vida útil, se disminuye el impacto de la extracción de materias primas y se reduce en un 70% las emisiones de CO2 respecto a una batería nueva.

BeePlanet Factory, que lidera la fabricación de baterías de segunda vida ion-litio de vehículos eléctricos, e Iberdrola estudian su despliegue en otras ubicaciones.

En la puesta en marcha de esta innovación han estado presentes el CEO de BeePlanet, Jon Asín; la directora global de Smart Mobility de Iberdrola, Raquel Blanco; el delegado institucional de Iberdrola en Castilla La Mancha, Venancio Rubio Polo; el director general de Transición Energética de Castilla -La Mancha, Manuel Guirao; el director general de AEDIVE, Arturo Pérez de Lucía; la gerente de la Asociación de Almacenamiento, AEPIBAL, Maja Jousif; el key account manager de Ingeteam, Diego de Torres; el director de Infraestructuras de Movilidad de Avanza, Sergio González Bravo, y el director corporativo de mantenimiento de Avanza, Juan Abel Arias López.

Raquel Blanco ha explicado que “esta iniciativa muestra la capacidad de respuesta de la innovación para ofrecer soluciones en el ámbito de la movilidad sostenible. En Iberdrola trabajamos desde hace años desarrollando la infraestructura de recarga necesaria para hacer de la movilidad eléctrica una realidad, acompañando el desarrollo del vehículo eléctrico y la tecnología. Este proyecto, además de incorporar soluciones innovadoras, nos permite avanzar en conceptos de economía circular, como el empleo de baterías segunda vida y el desarrollo sostenible con soluciones más eficientes y más respetuosas con el medio ambiente y el entorno”.

Por parte de Jon Asín, CEO de Beeplanet, ha compartido que “las soluciones de almacenamiento de energía a partir de baterías de segunda vida comercializadas por BeePlanet Factory son el complemento idóneo para los emplazamientos de recarga rápida de vehículos eléctricos. Con ellas se habilita la instalación de infraestructura de recarga rápida en ubicaciones con limitaciones de red y permite también disminuir los picos de potencia asociados al proceso de carga. De esta manera, facilitan el despliegue de una red de recarga rápida en vías públicas, además de un mejor grado de servicio a los usuarios finales”.

Sergio González ha destacado que con esta iniciativa se materializa el compromiso de Avanza con la movilidad sostenible convirtiendo sus estaciones de servicio en áreas de recarga multimodal pioneras en el uso de baterías de segunda vida, complementando con ello el sistema de servicios que se ofrecen en sus estaciones y áreas de servicio para garantizar la mejor experiencia de viaje.

Manuel Guirao, director general de Transición Energética de Castilla -La Mancha, ha manifestado que el Gobierno de Castilla La Mancha apoya y celebra esta colaboración entre Beeplanet e Iberdrola, como una medida innovadora y necesaria para avanzar en la transición energética y la economía circular en el camino hacia una descarbonización del sector del trasporte.

 

Movilidad eléctrica y recuperación en verde

Iberdrola sigue apostando por la electrificación del transporte en su estrategia de transición hacia una economía descarbonizada, como palanca clave para la reducción de las emisiones y la contaminación, así como para la recuperación verde de la economía y el empleo.

La compañía despliega un plan de movilidad sostenible, con una inversión de 150 millones de euros, con el que intensificará el despliegue de puntos de recarga para vehículos eléctricos en los próximos años. La iniciativa prevé la instalación de cerca de 150.000 puntos de recarga en hogares, empresas, vía urbana, ciudades y principales autovías en los próximos años. La apuesta por el despliegue de estaciones de alta eficiencia se concretará en la instalación de estaciones ultra rápidas (350 kW), súper rápidas (150 kW) y rápidas (50 kW).

Iberdrola es consciente de la necesidad de impulsar la electromovilidad en España a través de una acción coordinada y eficaz con los principales agentes implicados. En este sentido, la compañía ha completado ya más de 50 acuerdos de despliegue de infraestructura con administraciones, instituciones, empresas, estaciones de servicio, concesionarios y fabricantes de vehículos eléctricos.

La compañía ha sido la primera empresa española en suscribir la iniciativa EV100 de The Climate Group, con el objetivo de acelerar la transición hacia los vehículos eléctricos, comprometiéndose a electrificar toda su flota de vehículos y facilitar la recarga al personal en sus negocios en España y Reino Unido a 2030.

 

Sobre Iberdrola

Iberdrola es una de las principales energéticas globales -tercera por capitalización bursátil en el mundo y líder en renovables-, que abandera la transición energética hacia una economía baja en emisiones. El grupo suministra energía a cerca de 100 millones de personas en decenas de países y desarrolla sus actividades de renovables, redes y comercial en Europa (España, el Reino Unido, Portugal, Francia, Alemania, Italia y Grecia), Estados Unidos, Brasil, México y Australia y mantiene como plataformas de crecimiento mercados como Japón, Irlanda, Suecia y Polonia, entre otros.

Con una plantilla de más de 37.000 personas y unos activos superiores a 122.518 millones de euros, en 2020 obtuvo unos ingresos superiores a 33.000 millones de euros y un beneficio neto de 3.611 millones de euros. La compañía contribuye al mantenimiento de 400.000 puestos de trabajo en su cadena de suministro, con compras anuales de 14.000 millones de euros. Referente en la lucha contra el cambio climático, ha destinado más de 120.000 millones de euros en las dos últimas décadas a construir un modelo energético sostenible, basado en sólidos principios medioambientales, sociales y gobernanza (ESG).

 

Sobre BeePlanet

BeePlanet Factory es una empresa nacida en 2018 con sede en Navarra. Está formada por un equipo técnico altamente cualificado y multidisciplinar, junto a técnicos de mantenimiento e instalación. Su propósito es crear un modelo energético sostenible para el planeta. Un concepto de sostenibilidad efectiva en la movilidad eléctrica que pasa por la reutilización de materias primas.

Son los primeros en España en fabricar y comercializar almacenamiento de energía, con baterías de segunda vida de vehículo eléctrico para instalaciones fotovoltaicas, eólicas y aisladas de la red eléctrica.

Con capacidades desde 5kWh a +1MWh ofrecen diferentes soluciones para el sector residencial, comercial e industrial, infraestructura de recarga, sector primario y construcción. Implementan en sus proyectos tecnología propia especializada en segunda vida, como mantenimiento predictivo, área de cliente y algoritmos de aprendizaje automático e inteligencia artificial, para optimizar el uso de los datos y personalizar la estrategia energética de cada cliente.

Siguiendo los principios de la economía circular, cubren toda la cadena de valor, desde la recogida, diagnóstico, fabricación y, al término de esa segunda vida, reciclado.

 

Acerca de Avanza

AVANZA está integrada en Mobility ADO, compañía multinacional de origen mexicano, especializada en movilidad global. La empresa abarca diferentes modalidades de transporte como el autobús, el metro, el tranvía y la bicicleta, dando servicio a todas las necesidades de los clientes. A esto, se suman la gestión de estaciones de autobús y de áreas de servicio. Actualmente, es el primer operador privado de España de transporte urbano y metropolitano en autobús. Cuenta con una flota superior a 2.300 autobuses, gestionada por un equipo de más de 7.000 empleados. Avanza transporta a más de 300 millones de personas al año.

Ofrecen beneficios medioambientales y socioeconómicos, como el empoderamiento de la ciudadanía o la democratización del acceso a la energía

Ante la innegable urgencia de la crisis climática en la que nos encontramos, la ciudadanía ya se está concienciando acerca de las ventajas e implicaciones del uso de las energías renovables como herramienta para alcanzar la transición energética. Sin embargo, en España todavía existe una gran desinformación en cuanto al papel activo que los usuarios pueden llevar a cabo en este proceso.

Es en este contexto en el que entran en juego las Comunidades Energéticas como modelo clave para lograr una transición energética sostenible y justa, como señalan desde el Instituto Tecnológico de la Energía (ITE).

Pero, ¿qué es una comunidad energética?

Las Comunidades Energéticas son entidades jurídicas basadas en la participación voluntaria de sus miembros —que pueden ser personas físicas, PYMES, cooperativas o autoridades locales— que se unen con el fin de ser usuarios activos en el sistema energético.

La importancia de las Comunidades Energéticas en la transición energética

La Fundació Institut de Recerca de l’Energia de Catalunya (IREC) afirma que las comunidades energéticas están llamadas a allanar el camino hacia la transición energética en el que nos encontramos inmersos.

Dicha transición energética implica un cambio de modelo energético. En el modelo tradicional se produce un flujo unidireccional de la energía: generación, transporte, distribución y, por último, consumo. El modelo de la Comunidad Energética presenta un importante cambio, ya que los flujos energéticos y económicos son bidireccionales. Así, impulsan un modelo de democracia energética en el que los ciudadanos pasan a ser sujetos activos y empoderados.

De esta forma, no se trata solo de que el origen de la energía sea renovable, sino que precisa de la participación consciente de los ciudadanos. Esa es, precisamente, la base de una Comunidad Energética: promover el uso de las energías renovables de una manera participativa.

Así, para hacer posible la transición energética, el foco se pondrá en diversas líneas de actuación, como las energías limpias, las políticas energéticas, la tecnología consciente y las mejoras en términos de eficiencia energética. Desde este punto de vista, todas las posibilidades que abre el nuevo paradigma energético pueden ser recogidas bajo la lógica de las Comunidades Energéticas.

Además, la Comunidades Energéticas contribuyen al aumento de la aceptación pública de la implantación de las energías renovables. Un pilar fundamental para la atracción de inversiones privadas en favor de la transición energética.

El fin de las Comunidades Energéticas es empoderar al consumidor final, haciéndolo partícipe de sus decisiones energéticas. De esta forma, dicho consumidor final, abandona su papel pasivo en el proceso energético y se convierte en prosumidor.

En definitiva, este modelo de participación colectiva en el mercado energético se adapta perfectamente a las necesidades de la transición energética.

Ventajas económicas, sociales y medioambientales

Tal y como nos señalan desde R2M Solution, los beneficios que aportan las comunidades energéticas son muy numerosos, aunque puedan variar según las regiones en las que se constituyan y sus recursos locales, así como las actividades energéticas que se vayan a implantar. Aun así, a nivel genérico, las ventajas que derivan de las Comunidades Energéticas pueden dividirse en tres áreas principales.

El más evidente resultará el ahorro económico en la factura eléctrica del usuario final, gracias a la energía renovable producida en la instalación de autoconsumo. Esta ventaja aumentará exponencialmente en aquella Comunidades Energéticas cuyas instalaciones cuenten con un sistema de almacenamiento energético, ya que este permitirá la acumulación de la energía para su uso posterior. De esta forma, los miembros de las Comunidades Energéticas podrán tener un mayor poder de decisión sobre la manera en la que consumen y gestionan su energía.

En las Comunidades Energéticas, además, varios prosumidores pueden beneficiarse de una única instalación fotovoltaica. Este factor reduce de forma drástica los años de amortización y aumenta la rentabilidad de los sistemas instalados.

Por otro lado, las Comunidades Energéticas también contribuyen a la descongestión de las redes de distribución, aumentando así la eficiencia del sistema energético y evitando así nuevas inversiones en activos de red.

A nivel social, este modelo empodera a la población mediante la creación de un ecosistema de innovación donde compartir conocimiento. Promueve así la soberanía energética, basándose en la implementación de alternativas autogestionadas e incrementa la sensibilización medioambiental. A su vez, fomenta el uso de los recursos energéticos a nivel local, con lo que contribuye a la lucha contra la despoblación mediante la creación de empleo para el despliegue, instalación y mantenimiento de las Comunidades Energéticas. De la misma manera que pueden convertirse en un actor clave en la lucha contra la pobreza energética, gracias a la posibilidad de ofrecer energía de Km0, cuyo coste será menor, o incluso nulo.

Finalmente, a nivel medioambiental, la normalización de las Comunidades Energéticas fomentará la generación de energía de origen renovable gracias a su instalación de autoconsumo. En consecuencia, contribuirá a la reducción de gases contaminante, haciendo posible —a largo plazo— la descarbonización y flexibilidad del mercado eléctrico.

Tipos de Comunidades Energéticas

En España todavía es pronto para hablar de tipos de Comunidades Energéticas, tal y como nos señalan desde Endef Solar Solutions. Sin embargo, al fijarnos en las primeras referencias que recoge el Instituto para la Diversificación y el Ahorro de Energía (IDAE) y las realidades presentes de Europa, podemos pensar en diferentes modos de clasificar las Comunidades Energéticas en función de diferentes aspectos.

Según el actor o grupo de actores que ejercen de prosumidores, podemos encontrar Comunidades Energéticas residenciales, o de autoconsumo compartido, establecidas entre actores residenciales. Esta es una de las que permite la regulación nacional en la actualidad, así como el intercambio de energía entre vecinos con un código catastral de base común y dónde la instalación de autoconsumo se ubica en un mismo lugar.

Similares a estas son las comunidades de proximidad, en las que las instalaciones compartidas no tienen por qué estar en un mismo punto, pero nunca a una distancia mayor de 550 metros.

Por otro lado, destacan las comunidades locales, para las que todavía no existe una normativa en España. Este tipo de Comunidades Energéticas contemplan un amplio abanico de soluciones —tanto tecnológicas como organizativas— en las que el ámbito de pertenencia a la comunidad no está acotado geográficamente a un barrio, distrito o localidad. Buen ejemplo de este tipo de comunidad es el Edinburgh Community Solar o la iniciativa Common Energy de Estados Unidos.

Así, aunque al mercado y la normativa españoles todavía les queda camino por recorrer para poder definir claramente los tipos de comunidades energéticas que vamos a tener, el modelo claro que se impone en otros países es el de las cooperativas para la gestión de la generación de autoconsumo eléctrico.

Sin embargo, y a pesar de los diferentes tipos existentes, las Comunidades Energéticas persiguen objetivos comunes como aumentar la penetración de las energías renovables, mejorar el ahora y la eficiencia energética y potenciar el rol del ciudadano en la transición energética.

Los retos a los que se enfrentan

A pesar de las evidentes ventajas que presentan las Comunidades Energéticas, no son pocos los retos a los que se tienen que enfrentar en la actualidad. La principal barrera que dificulta su desarrollo es de carácter burocrático y normativo.

Desde Ampere Energy destacan la importancia de que se estructuren normativas y regulaciones que permitan, entre otros:

  • La inyección y comercialización en distintos mercados de flexibilidad y balance
  • Definir las obligaciones de las operadoras de distribución.
  • Establecer Comunidades Energéticas que no estén restringidas por la proximidad. Esto permitirá el intercambio de energía entre miembros de la Comunidad Energética, independientemente de su punto de conexión a la red eléctrica.

Estos cambios regulatorios, a su vez, deben ir acompañados de desarrollos tecnológicos que habiliten la implementación de las actividades energéticas. En este contexto, la digitalización energética es uno de los principales retos que hay que abordar. Es necesario pues dar con soluciones tecnológicas que permitan monitorizar y gestionar de manera coordinada, eficiente y segura los recursos energéticos, de acuerdo con las características y necesidades tanto de la comunidad como de su entorno.

Por último, hay que abordar los retos sociales. En este sentido, es fundamental dar difusión y promover mecanismos que involucren activamente a los ciudadanos, desde la creación hasta la puesta en marcha de las Comunidades Energéticas.

En definitiva, es necesario el cambio regulatorio y el desarrollo de soluciones tecnológicas orientados a acercar la energía al ciudadano, y habilitar su participación en el mercado energético.

Las Comunidades Energéticas, siendo un concepto innovador en la actualidad, cuentan con el potencial para la total integración de las energías renovables en el sistema energético, con la consecuente reducción de emisiones contaminantes que ello implicaría. Gracias a sus características e innegables ventajas, las Comunidades Energéticas están llamadas a convertirse en un pilar fundamental en el camino que nos lleva a la transición energética.