Esta autorización supone un antes y un después tanto para la propia empresa como para el sector de la Gestión de Residuos del almacenamiento de energía

 

Envirobat España, socia de AEPIBAL, es una empresa especializada en el reciclaje y la reutilización de pilas y baterías, como eje de su compromiso con la Economía Circular. Hoy, el esfuerzo y el gran trabajo llevado a cabo por esta entidad de Guadalajara se ha visto recompensado al convertirse en la primera empresa española en recibir una Autorización R14.

Dicha Autorización coloca a Envirobat como empresa de referencia y la única certificada en España para la reutilización de baterías de vehículos eléctricos e híbridos. Este hito histórico y sin precedentes está llamado a marcar un antes y un después en el sector de la Gestión de Residuos.

Así, se ha abierto el camino a emplear los residuos de las baterías para alargar su vida útil, agregándoles una nueva aplicación. A nivel medioambiental, este proceso reduce la sobreexplotación de los recursos naturales, asentando una muy buena base en nuestro camino hacia la transición energética.

Nuestros compañeros de Envirobat España afirman que “el mundo de aplicaciones para estas baterías está por explorar” e invitan a todos los agentes del sector a unirse para, juntos, “crecer en esta nueva experiencia”.

Desde AEPIBAL queremos felicitar a nuestro socio por este gran logro y, de la misma manera, ponemos nuestros recursos y herramientas al servicio de todos los agentes que, de forma conjunta, quieran seguir trabajando por el crecimiento y el desarrollo del sector del almacenamiento energético y la gestión de residuos.

 

Acerca de Envirobat España

Envirobat España es una empresa especializada en el reciclado de todo tipo de pilas desclasificadas por los fabricantes, incluyendo la retirada de productos OEM.
Son una entidad concienciada, sabiendo que las acciones que se realizan hoy, y sus consecuencias, serán una realidad en para las generaciones futuras. Es por eso que destacan por su compromiso con la sociedad, el medio ambiente y sus clientes.

Sitio web: http://envirobatespana.com/

En relación a los resultados de la pasada subasta de EERR del pasado 26 de enero, en los que no ha resultado adjudicado ningún proyecto de generación gestionable (con almacenamiento incluido) desde AEPIBAL queremos agradecer al MITECO el hecho de haber considerado esta opción de participación en esta subasta, lo que ha permitido a la industria de generación renovable, por primera vez, acercarse de forma rigurosa y profesional a las posibilidades tecnológicas e industriales del almacenamiento, lo que sin duda es un primer paso sin vuelta atrás que deberá, sin embargo, tener continuidad con profundas mejoras de las condiciones de la subasta que claramente, en esta ocasión, han estado muy lejos de generar los incentivos necesarios para que los promotores optaran por esta opción. En este sentido, AEPIBAL se pone a disposición del MITECO para participar en cuantas consultas sean necesarias para mejorar este sistema de incentivos en el futuro.

El Consejo de Ministros, a propuesta del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO), ha aprobado hoy la Estrategia de Almacenamiento Energético, que respaldará el despliegue de energías renovables y será clave para garantizar la seguridad, calidad, sostenibilidad y economía del suministro.

Los sistemas de almacenamiento energético son clave para garantizar la transición a una economía neutra en emisiones y la efectiva integración de las energías renovables en el sistema, ya que permiten guardar la energía en los momentos en que hay excedente para utilizarla cuando el recurso renovable es escaso o la demanda es elevada.

La vicepresidenta y ministra para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, Teresa Ribera, ha insistido en que el almacenamiento “permite la perfecta integración de tecnologías renovables en el sistema en lugar de tener que contar con una capacidad de respaldo equivalente a la energía renovable de la que disponemos. Así, podremos utilizar la energía usando los excedentes de producción donde hay mucho sol o mucho viento en aquellos momentos en los que hay poco sol, poco viento”.

“Esta Estrategia nos coloca al frente de lo que se está haciendo en Europa. España es una isla energética, lo que nos obliga a tener que adelantarnos para cumplir nuestro compromiso con la neutralidad climática”, ha señalado Ribera.

 

 

APLICACIONES

Estas tecnologías dotan al sistema de flexibilidad y estabilidad, lo capacitan para hacer frente a la variabilidad y a la parcial predictibilidad de las tecnologías renovables y evitan la pérdida de energía limpia cuando existe capacidad para generar más energía renovable de la que se puede consumir, pudiendo emplearla después.

El almacenamiento contribuye a la gestión de las redes eléctricas, fomenta la participación de la ciudadanía en el cambio de modelo energético y permite una mayor competencia e integración en el mercado eléctrico. Además, contribuye a la generación de empleo, la recuperación económica, el fortalecimiento de la industria nacional, el desarrollo de la I+D+i y a la mejora de las oportunidades en las zonas de Transición Justa.

Estas tecnologías tienen aplicación en nuevos nichos de negocio como el de la movilidad eléctrica o en el sector de la edificación a través del autoconsumo eléctrico y del almacenamiento de energía térmica, permitiendo la aparición de nuevas soluciones en edificios, que además sirven de medida estructural indirecta contra la pobreza energética. Asimismo, pueden usarse en la industria, que posee un fuerte potencial de autoconsumo con almacenamiento, integración energética y descarbonización de procesos que utilizan calor y frío; así como en el resto de sectores mediante aplicaciones de autoconsumo, entre otras.

Las tecnologías de almacenamiento favorecen el desarrollo de nuevos modelos de negocio como los agregadores independientes o las comunidades de energías renovables, que impulsan el papel activo de los consumidores al permitir su participación directa en la gestión de su energía.

HACIA LA NEUTRALIDAD CLIMÁTICA

La Estrategia cuantifica las necesidades de almacenamiento para contribuir a la descarbonización del sistema energético en coherencia con lo previsto en el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC) 2021-2030 y con el objetivo de neutralidad climática antes de 2050, incluyendo el aprovechamiento de la energía disponible en el parque de vehículos eléctricos (26 GWh anuales para 2030), la capacidad adicional de almacenamiento detrás del contador (con un mínimo de 400 MW en 2030), así como el almacenamiento a gran escala que aportan las centrales termosolares.

El documento contempla disponer de una capacidad total de unos 20 GW en el año 2030, contando con los 8,3 GW de almacenamiento disponible a día de hoy, y de unos 30 GW de almacenamiento en 2050. Ambas capacidades consideran tanto almacenamiento a gran escala como distribuido, que serán aportadas por diversos sistemas, tanto diarios como estacionales. “Tendremos que buscar el mejor modo de integrar esta capacidad en el sistema, tanto a nivel técnico como facilitando el despliegue, gracias a la regulación, de esta tecnología”, ha señalado Ribera.

La Estrategia, que forma parte del conjunto de actuaciones destinadas a alcanzar los objetivos establecidos en el PNIEC y en la Estrategia de Descarbonización Largo Plazo 2050, incluye 10 líneas de acción y 66 medidas que abordan aspectos como la participación del almacenamiento en el sistema energético, la economía circular o las comunidades energéticas para generar espacios de participación ciudadana; el impulso del hidrógeno renovable, el desarrollo de nuevos modelos de negocio como la segunda vida de baterías, la formación de profesionales para profundizar en la Transición Justa, el aprovechamiento del almacenamiento como base para el desarrollo tecnológico en las islas y zonas aisladas, el impulso a la  I+D+i, promoviendo el empleo, o la eliminación de barreras administrativas para facilitar iniciativas y proyectos.

El documento aborda todos los aspectos relativos al despliegue del almacenamiento energético, incluyendo la aparición de nuevos modelos de negocio o el papel de la ciudadanía, y tiene en cuenta los aspectos ambientales y la situación de especial vulnerabilidad energética de las islas.

La Estrategia, con mirada a largo plazo, analiza el sistema energético de manera integrada; define una serie de medidas para el efectivo despliegue del almacenamiento energético y su plena integración en el sistema, e identifica los aspectos en los que centrar los esfuerzos de investigación y desarrollo para disponer de las tecnologías necesarias. También analiza los retos a los que se enfrenta y las oportunidades que plantea su desarrollo, con especial foco en su cadena de valor.

DIFERENTES TECNOLOGÍAS

El documento identifica un amplio abanico de tecnologías de almacenamiento. Cabe señalar, por su madurez, las centrales hidráulicas de bombeo, que permiten impulsar el agua para almacenarla en depósitos a gran altura y liberarla para producir electricidad cuando hay alta demanda; o las baterías, que son especialmente relevantes tanto por su aplicación en movilidad eléctrica como en sistemas de autoconsumo para viviendas o negocios, donde, en combinación con placas solares, permiten almacenar la energía sobrante para utilizarla en los momentos en los que no hay sol. Además, es relevante su aplicación a gran escala mediante la hibridación con plantas de generación renovable.

En este sentido, destacan también los sistemas de almacenamiento térmico, que tienen su aplicación, entre otras, en las centrales termosolares, donde se almacena calor en tanques de sales fundidas a alta temperatura para posteriormente emplearlo en la producción de electricidad. La capacidad de almacenamiento que aportan las centrales termosolares permite adaptar la producción a la demanda (gestionabilidad) y reducir los vertidos renovables. España cuenta con una indudable posición de liderazgo en esta tecnología.

Además, entre los sistemas de almacenamiento más innovadores destaca el hidrógeno renovable, que desempeñará un papel clave en la reducción de las emisiones de sectores difíciles de descarbonizar, de procesos industriales de alta temperatura o de múltiples medios de transporte convencionales, que van desde los vehículos ligeros a los pesados, autobuses o trenes. España ya cuenta con una “Hoja de Ruta del Hidrógeno: una apuesta por el hidrógeno renovable” para favorecer su despliegue.

OPORTUNIDADES DEL ALMACENAMIENTO

Además de las ventajas que supone para el sistema energético, el almacenamiento favorece la generación de empleo, la actividad económica y la innovación en los territorios donde se implementa, por lo que puede aportar grandes beneficios en las zonas de Transición Justa. El documento contempla medidas para aprovechar estas sinergias, entre las que destaca la promoción de proyectos de almacenamiento en estos territorios para aprovechar sus recursos endógenos, lo que contribuirá a reducir el impacto socioeconómico de los cierres de centrales térmicas, minería de carbón o centrales nucleares.

ECONOMÍA CIRCULAR

El documento contextualiza la Estrategia en el marco nacional e internacional, realiza un análisis técnico de los sistemas y soluciones de almacenamiento de energía y examina su cadena de valor, remarcando la importancia de disponer de una industria nacional competitiva, innovadora, que aporte alto valor añadido en todos los eslabones del almacenamiento, desde la provisión de materias primas y componentes básicos, pasando por la fabricación y desarrollo de las tecnologías, hasta la prestación de todo tipo de servicios mediante los nuevos modelos de negocio, con un enfoque basado en la economía circular.

PLAN DE RECUPERACIÓN

Uno de los principales pilares del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia es la transición verde. Dentro de la política palanca “Transición energética justa e inclusiva” se encuentra la componente 8, que tiene como objetivo fundamental dotar de flexibilidad al sistema energético, siendo el almacenamiento de energía uno de los elementos clave para ello. La Estrategia sirve como guía para los objetivos y reformas de esta componente.

 

PARTICIPACIÓN PÚBLICA

La Estrategia se aprueba tras un proceso de participación pública que incluye una consulta pública previa donde se efectuó, además, una consulta a actores a través de cinco jornadas temáticas, y una consulta pública del borrador de la Estrategia. Para su redacción definitiva se ha tenido en cuenta el análisis y la valoración de las aportaciones a lo largo de todo el proceso.

 

Fuente de la noticia

El presidente de AEPIBAL, Luis Marquina, lideró la sesión informativa sobre el Plan de Recuperación y Resiliencia.

 

El pasado míércoles, 3 de febrero de 2021, celebramos la tercera sesión informativa sobre el Plan de Recuperación y Resiliencia. AQUÍ podréis encontrar la presentación utilizada en la sesión. Y a continuación os dejamos el vídeo con la grabación de la sesión.


 

Como continuación de la sesión informativa previa, os dejamos el vídeo acerca del Update de los Fondos de Recuperación y Resiliencia realizado el pasado 14 de diciembre y que complementa la presentación de la primera sesión del 4 de noviembre. La segunda sesión tuvo como foco dos puntos principales:

  • Feedback de los proyectos presentados a aêlec, MITECO e IDAE
  • Puesta al día de los fondos y los siguientes pasos a dar

 


 

La Unión Europea ha promovido el Plan de Recuperación y Resiliencia (PRR) gracias al que, tal y como Luis Marquina nos ha explicado, el Gobierno de España podrá movilizar hasta 140.000 millones de euros para el reimpulso de la economía del país.

En el vídeo que os dejamos a continuación, encontraréis la grabación completa de la sesión informativa, en la que se clarificado la situación actual del PRR y se han resuelto las dudas de todos los asistentes.

Tal y cómo nos resalta el señor Marquina en su intervención, nos encontramos en la fase uno de este Plan de Recuperación y Resiliencia. Así, es el momento de definir y planificar los proyectos que podrán definir las líneas de las ayudas que se pacten en Bruselas para la posterior publicación de las licitaciones públicas.

Desde AEPIBAL estamos organizando una recogida de propuestas por parte de todos los socios del ecosistema de SECARTYS. La idea es presentar un documento unificado ante MITECO e IDAE, con la intención de generar una presencia favorable para nuestros socios.

Podéis descargaros la presentación utilizada durante la sesión informativa en ESTE ENLACE

Con el objetivo de acceder a futuros Fondos de Ayuda, sean estos los procedentes de los Fondos de Recuperación Económica o de otras fuentes complementarias, AEPIBAL y AELEC, la asociación que defiende los intereses de las grandes empresas de distribución eléctrica, han puesto en marcha conjuntamente un ‘Plan de identificación de proyectos de innovación‘ que sean susceptibles de ser financiados por dichos fondos.

 

Las tres fases del plan

La primera fase terminará el 31 de Octubre, y hasta esa fecha todos los asociados interesados deberán presentar la ficha adjunta con una primera idea que tenga a las empresas de distribución como parte necesaria del proyecto.

La segunda fase terminará el 30 de Noviembre y  en esa fecha AELEC y sus asociados habrán evaluado y seleccionado aquellos proyectos de mayor interés que pasarán a la fase 3 y última que durará hasta el 30 de enero del 2021 en la que un Grupo de Trabajo compuesto por ambas asociaciones coordinará entre los interesados – promotor de la idea y distribuidora interesada – la concreción del proyecto de cara a solicitar su financiación.

Esta colaboración debe entenderse como un impulso para aprovechar un momento único en el sector de la energía en general y del almacenamiento en particular por lo que os emplazamos a que aprovechéis esta oportunidad que nos brinda AELEC y por la que estamos muy agradecidos.

 

Para participar, rellena tu FICHA.

A pesar de ser un referente global en la industria del motor, nuestro país apenas ha dado pasos en un nicho estratégico para la nueva movilidad y que moverá, solo en Europa, 250.000 millones al año a partir de 2025.

Su presencia en las carreteras es todavía minoritaria frente al coche tradicional, pero cada vez hay menos dudas de que está llamado a abanderar el futuro de la movilidad a medio y largo plazo. El vehículo eléctrico, piedra angular para la descarbonización del transporte, pisa el acelerador ante los compromisos medioambientales fijados por la Comisión Europea y los propios gobiernos nacionales. La industria automovilística del Viejo Continente es consciente de ello y lleva años inmersa en el desarrollo de modelos cero emisiones, pero hay un aspecto en el que se ha quedado descolgada: las baterías. La cuota europea de fabricación a escala mundial es de solo el 3%, mientras que Asia acapara el 85%.

Bruselas ya ha tomado medidas para tratar de romper la hegemonía casi absoluta del continente asiático en este mercado. Hace tres años puso en marcha la Alianza Europea de Baterías con el objetivo de unir fuerzas y no depender tecnológicamente de países competidores. En el marco de ese acuerdo, aprobó el pasado mes de diciembre el primer gran proyecto paneuropeo para la investigación y desarrollo en el ámbito de las baterías, promovido por Bélgica, Finlandia, Francia, Alemania, Italia, Polonia y Suecia, que contemplaba un paquete de ayudas de Estado de 3.200 millones de euros y que culminará en 2031. Una iniciativa de la que España quedó excluida, aunque sí participará en una segunda fase liderada por Alemania. Y es que el Ejecutivo comunitario tiene claro que las baterías son una cadena de valor estratégica y que pueden convertirse en un elemento clave para la competitividad y el liderazgo industriales de la Unión Europea, en particular en el sector del automóvil. Su potencial es grande: se estima que el mercado de baterías moverá 250.000 millones de euros anuales a partir de 2025 –para ello será necesario instalar de 10 a 20 «gigafábricas» en Europa entre 2023 y 2025– y generará un millón de empleos en 2023.

«Está claro que el vehículo eléctrico es el mercado emergente en el sector de la automoción y todos estos coches necesitan baterías. Por tanto, son el nuevo océano azul de la automoción», asegura Vicente Rodríguez Rodríguez, profesor del Máster en Investigación de Mercados de la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR).

Solo el 3% de las baterías para coches eléctricos se produce actualmente en Europa

Hoy la cuota de mercado de los coches eléctricos en España es del 1,72%, pero cuando se alcance la paridad, es decir, cuando el precio se equipare al de los coches de combustión, la cifra irá incrementándose. Y España necesita estar preparada. «La reconversión de la industria del automóvil, que se producirá de aquí a cinco o diez años, va a ser muy dura porque de ella dependen numerosas familias y están en riesgo millones de euros. La producción de baterías es un elemento necesario para pasar de esa industria tradicional a una más sostenible», subraya Pablo Frías, director del Observatorio del Vehículo Eléctrico y Movilidad Sostenible de la Universidad Pontificia Comillas.

Pero lo cierto es que España, un referente en el sector de la automoción (es el noveno fabricante mundial de vehículos y el segundo productor europeo), está totalmente desposicionada en la batalla por hacerse con el liderazgo mundial, ya que no cuenta con ninguna fábrica dedicada a la producción de estos componentes. «China, Corea del Sur y Estados Unidos han sabido polarizar el mercado y, por el momento, son la referencia en la fabricación de baterías. Quedarse fuera de ese mercado podría suponer la deslocalización de esta industria y quedar a merced de los fabricantes fuera de la UE», advierte José López-Tafall, director general de la Asociación Española de Fabricantes de Automóviles y Camiones (Anfac).

Algo que un país en el que la industria de la automoción representa el 10% de la riqueza nacional y el 9% del empleo, no puede permitirse. «La batería eléctrica supone entre el 35 y 40% del coste de fabricación de un vehículo, y teniendo en cuenta que esta tecnología va a ser un elemento clave para la movilidad es necesario que atraigamos este tipo de inversiones para mantenernos competitivos y a la vanguardia en el sector», destaca, al tiempo que recuerda que desde Europa se van a canalizar una serie de fondos de reconstrucción que «tenemos que aprovechar para maximizar la competitividad de nuestra industria».

La industria de la automoción supone el 10% del PIB español y el 9% del empleo

Los beneficios que aportaría a nuestro país contar con plantas dedicadas a la producción de baterías son muchos. «España fabrica vehículos eléctricos y tiene la segunda mina de litio más grande Europa (en San José Valdeflórez, Cáceres) con capacidad para dar servicio a más de 10 millones de vehículos. Implementar una fábrica de baterías cerraría el círculo industrial de la movilidad eléctrica, lo que supondría una gran ventaja desde la perspectiva medioambiental, pero también sería un aliciente añadido para que España sea el destino para la fabricación de nuevos coches eléctricos», indica Arturo Pérez de Lucia, director general de la Asociación Empresarial para el Desarrollo e Impulso del Vehículo Eléctrico (Aedive).

También mejoraría la logística. «El transporte de estos componentes a largas distancias es difícil por tamaño y peso. La logística se complica y se encarece, por lo que tener una fábrica ubicada en nuestro territorio nos daría una importante ventaja competitiva», señala López-Tafall.

Efecto tractor
Pero hay más razones que justifican la necesidad de acelerar en la apuesta por la producción de baterías en España. «Estas instalaciones beneficiarían al sector industrial en su conjunto por el efecto tractor en todas las empresas de la cadena de valor de baterías: materias primas y productos intermedios, componentes estructurales, eléctricos, electrónicos, para la gestión térmica, etc. Las empresas nacionales podrían posicionarse tecnológicamente para competir en otros mercados, en un sector en el que se compite a nivel global», explica María Luisa Soria, directora de Relaciones Institucionales e Innovación de la Asociación Española de Proveedores de Automoción (Sernauto).

El desarrollo de factorías dedicadas a las baterías en suelo nacional o europeo permitiría, además, reducir la vulnerabilidad ante posibles interrupciones en la cadena de suministro, un problema que ya ha afectado a gigantes como Audi. El año pasado y a principios de este 2020, la marca de los cuatro aros se vio obligada a suspender de forma temporal la producción de su modelo E-tron por la falta de celdas para las baterías por parte de LG Chem, encargado de suministrarle las piezas. «Igual que ahora cada vez que hay un problema en Oriente Medio se dispara el precio del combustible, si Asia afronta algún contratiempo o decide subir el precio de las baterías, lo tendremos que asumir», alerta Pablo Frías.

Captación de inversiones
Si bien es cierto que las fuentes consultadas creen que España tiene margen para reaccionar, el camino será largo debido a las ingentes inversiones –entre 1.000 y 20.000 millones de euros– que requiere una planta de baterías. Existen, no obstante, algunos proyectos embrionarios que miran a nuestro país. La multinacional francesa IDEC Group, por ejemplo, ha mostrado su interés en ubicar una fábrica de baterías eléctricas en el futuro polígono del Llano de La Pasiega (Piélagos, Cantabria) que generaría, en inicio, 3.000 puestos de trabajo. Por otro lado, la surcoreana LG Chem estaría dispuesta a convertir las instalaciones de Nissan en la Zona Franca en una fábrica de baterías eléctricas, unos terrenos que también habrían despertado el interés de la multinacional francesa Schneider Electric.

«El factor logístico es muy importante. Que en España estén factorías de los mayores fabricantes de Europa casa muy bien con que próximamente se instale una fábrica de baterías que haga que el proceso de “just-in-time” funcione y se pueda desarrollar», apunta Luis Marquina, presidente de la Asociación Empresarial de Pilas, Baterías y Almacenamiento Energético (Aepibal). Otro punto a favor es el talento. «Gracias a la industria del automóvil tenemos un staff técnico muy especializado en la fabricación y eso es algo que nos hace diferenciales», dice Pablo Frías. Pero también hay aspectos que juegan en contra. «Por cuestiones regulatorias en materia de extracción de los minerales básicos para la construcción de las baterías nos hemos visto rezagados», lamenta López-Tafall, de Anfac. Otra de las preocupaciones es la imagen de país que se está dando. «Nuestros costes son más bajos que en otros lugares europeos, pero siempre aparecemos en la prensa por las cuestiones políticas. Necesitamos no hacer ruidos tontos y centrarnos en los temas económicos y tecnológicos», defiende Pedro Nueno, presidente fundador de los encuentros IESE Auto. España encara su última baza para subirse al tren en marcha de la producción de baterías y explotar una oportunidad de oro que hasta ahora ha desaprovechado.

A la conquista de la inversión china
El Ministerio de Industria ha dado ya algunos pasos para atraer nuevas inversiones relacionadas con el vehículo eléctrico, como el memorándum de entendimiento alcanzado en enero con la asociación empresarial china EV100, que agrupa a casi 200 empresas del sector de la movilidad electrificada, si bien de momento no se ha traducido en la instalación en España de ninguna factoría, una decisión que, en última instancia, dependería de la iniciativa privada de las empresas.

«El Ministerio realiza esfuerzos durante los últimos meses en la captación de proyectos de la cadena de valor de las baterías, en sentido amplio, desde la exportación y transformación del material extraído hasta el reciclado de la batería y soluciones de segunda vida», comentan desde el departamento que dirige Reyes Maroto. Ponen en valor que España dispone de importantes reservas de materias primas necesarias para la fabricación de baterías (especialmente litio), muy localizadas en la banda que marca la frontera hispano-portuguesa, y cuenta con empresas y centros tecnológicos con experiencia en distintas tecnologías a lo largo de la cadena de valor. «Por esa disponibilidad de recursos naturales, empresas conocedoras de la tecnología, así como por la importancia de nuestro sector de automoción, tanto en componentes como en fabricantes de vehículos, son varios los proyectos que han mostrado interés en nuestro país para la instalación de líneas de producción», añaden.

 

Fuente: ABC

Defiende un sistema de mercado centralizado que limite la volatilidad de precios pero que permita incentivar una industria que generaría mucha riqueza.

El sector eléctrico del futuro será uno con una elevada penetración de energías renovables variables como la fotovoltaica y la eólica. Y en ese contexto, si se quiere cumplir con los objetivos del PNIEC, será imprescindible el almacenamiento.

Por eso, es importante definir el modelo de mecanismo de capacidad que se vaya a aprobar en España. AEPIBAL, la Asociación Empresarial de Pilas, Baterías y Almacenamiento Energético, ha presentado al Gobierno su plan para realizar un sistema que se adecúe a las necesidades no solo del sector sino también de los consumidores.

«En el mundo energético todo hay que planearlo a largo plazo pero ahora toda la transición energética que se está produciendo en España se está cociendo», reconoce a Invertia Luis Marquina, recién nombrado presidente de AEPIBAL y director de Relaciones Institucionales de Gran Solar.

«Vamos a tener 24 meses atómicos, donde la regulación va a diseñar cómo son los nuevos modelos de negocio que van a surgir como los agregadores de la demanda, proyectos híbridos, subastas de renovables, renovables con almacenamiento, generación distribuida o comunidades energéticas… Será mucho y muy rápido, pero una vez legislado, cada uno de ellos tendrá su timing».

Pagos por capacidad para el almacenamiento
La patronal del sector del almacenamiento en España reconoce que «queremos generar riqueza pero no hacernos ricos, es decir, que la legislación tiene que incentivar este mercado, donde participen muchos agentes, como inversores, instituciones públicas, desde estatales hasta municipales, o los centros tecnológicos».

Por eso, ante la consulta del Ministerio para la Transición Ecológica para crear un mecanismo que pudiera encajar con todos los agentes interesados, AEPIBAL tiene claro que «el almacenamiento es un back up del sistema, y con las renovables será fundamental».

Además, será necesario que haya 3 GW de almacenamiento de corta capacidad de actuación, «y eso solo lo pueden dar las baterías», puntualiza, «no los bombeos u otro sistema más lento».

Mecanismo centralizado
El mecanismo de capacidad es una necesidad de todo sistema eléctrico para garantizar la adecuación de la flexibilidad, es decir, que el sistema pueda hacer frente a grandes variaciones de la generación provocadas por la no gestionabilidad de las energías renovables.

Con un diseño adecuado, los mecanismos de capacidad permiten evitar los picos de precios al sustituir un flujo de ingresos variable e infrecuente por otro continuo y previsible. Si a la asignación eficiente y a la seguridad de suministro proporcionadas por las subastas de capacidad se les añade menores distorsiones de precios y la posibilidad de reducir los picos de precios, se consigue diseñar un mecanismo más robusto.

En ese sentido y con el objetivo de crear un mercado del almacenamiento sólido, estable y de proyección que actúe como vector industrial del país, AEPIBAL considera que el mejor modelo de Mecanismo de Capacidad para el mercado español es crear un mecanismo centralizado de opciones de confiabilidad.

«Hemos podido comprobar que es un modelo que ya funciona en otros países de manera muy satisfactoria como Italia, Irlanda o en algunos estados del sur de EEUU (ISO-NE)», explica Marquina.

Este sistema permite que el producto de capacidad se asigne mediante subastas tecnológicamente neutras por las que el vendedor de capacidad renuncie a los precios de escasez durante los momentos de estrés del sistema a cambio de tener un sistema de pagos más estable (una opción tipo call junto con un compromiso físico de entrega de energía).

Segundo mercado de capacidad
El objetivo es no depender de un solo pago para que una tecnología sea rentable, de ahí que la propuesta que han presentado al Ministerio también incluya la posibilidad de participar en los servicios de ajuste «y hacer así del almacenamiento un producto más atractivo».

«Tenemos que limitar esa volatilidad de precios que puede hacer un roto al sistema de mercado marginalista que tenemos», añade, «evitar distorsiones de precios, y el modelo de confiabilidad es lo que ofrece».

Es lo que ocurrió en Australia con una distribuidora de electricidad. Tuvo problemas de suministro por los fenómenos meteorológicos y Tesla le ofreció instalar una planta de baterías de 300 MW. Al no tener un precio techo como ocurre en el mercado eléctrico europeo de 180 euros/MWh, consiguió rentabilizar la planta en seis meses, porque su energía se convirtió casi en agua en el desierto. Un activo muy valorado en momentos muy puntuales pero con precios desorbitados.

Hoja de Ruta del Almacenamiento
Y mientras se conoce el detalle de cómo van a ser esos mecanismos de capacidad, el sector sigue esperando la hoja de ruta del Almacenamiento en España. «Ya conocemos la del Hidrógeno, esperamos que de aquí a finales de año podamos conocer la de nuestra industria», explican fuentes del sector.

Además, si España quiere imitar el modelo de la última subasta de Portugal, donde triunfaron los proyectos híbridos, es importante conocer cuál va a ser el recorrido que se va a trazar para que inversores y empresas tomen las decisiones adecuadas.

 

Fuente: El Español

El clúster del almacenamiento energético —AEPIBAL— ha celebrado hoy su Asamblea General, con la elección de su nuevo presidente como principal punto del orden del día.

 

En la Asamblea General Ordinaria de AEPIBAL celebrada hoy, Luis Marquina ha sido nombrado nuevo presidente del clúster del almacenamiento energético, cuyos principales objetivos son la consolidación del potencial industrial del sector en España, así como la ampliación de la base de actuación de la industria nacional del almacenamiento con la creación de nuevas empresas que completen su mapa de capacidades.

La incorporación de Marquina como nuevo presidente llama a AEPIBAL a convertirse en un agente de referencia en el apoyo a la creación de un mercado del almacenamiento en los términos en los que fija el PNIEC y, sobre todo, favorecer a corto plazo el desarrollo de proyectos susceptibles de captar fondos procedentes de los Fondos de Recuperación.

Con más de doce años de experiencia en el sector de las energías renovables —actualmente es el Director de Relaciones Institucionales del Grupo Gransolar-, Luis Marquina cumple a la perfección con el perfil que AEPIBAL necesita para alcanzar sus metas.

El presidente entrante emprende esta nueva etapa consciente de “estar ante un momento único y sin precedentes, dominado por la transición verde”.  En palabras de Marquina, esto “implica una forma nueva de entender nuestra forma de vivir y consumir, lo que dará a España la oportunidad excepcional de pasar de ser potencia consumidora a ser potencia generadora y por qué no, potencia industrial, al menos en el sector del almacenamiento y de las energías renovables”.

Desde AEPIBAL queremos dar una calurosa bienvenida a nuestro nuevo Presidente y esperamos que la nueva hoja de ruta sirva como trampolín para que nuevos socios se unan a nuestra iniciativa.

En vista a la última Consulta lanzada por el MITECO, AEPIBAL ha tomado una posición clara como imagen de referente sectorial organizando un Grupo de Trabajo específico consistente en:

•Una sesión zoom abierta en la que dio a conocer el informe de forma muy didáctica para entender qué es el mecanismo de capacidad, cómo se comporta, qué variantes tiene y porqué AEPIBAL toma una determinada posición
•Presentación del documento final

AEPIBAL Consulta Pública Mecanismos Pago Capacidad 25-9-20

Analisis Pagos por Capacidad AEPIBAL FINAL